La Marcha Verde y el final de la presencia española en el Sahara: una visión desde la prensa semanal española

(The Marcha Verde and the end of the Spanish presence in the Sahara: a view from the Spanish weekly press)

 

Juan Andrés García Martín

Universidad Rey Juan Carlos

 

Recibido: 02/04/2020; Aceptado: 02/06/2020

 

 

 

 

Resumen

El presente artículo estudia la cobertura que la prensa semanal española ofreció de uno de los acontecimientos clave del tardofranquismo: la Marcha Verde y la retirada española del Sahara Occidental. Ello se realizará a través de un análisis cualitativo de los contenidos de los semanarios de información general, económica-política y satíricos del momento. El objetivo de este artículo es analizar el posicionamiento, críticas y preferencias informativas de los semanarios españoles con respecto a la cuestión saharaui, así como constatar las dificultades informativas que este proceso generaba en la prensa semanal española.

Palabras clave

Marcha Verde, Sahara Occidental, semanarios, prensa.

Abstract

This paper analyzes the media coverage that the Spanish weekly press completed of one of the key moments of late Francoism: the Green March and the Spanish withdrawal from Western Sahara. This task will be carried out through a qualitative content analysis of the political and satirical press of the time. This paper's goal is to analyze the opinion and informative preferences of the weekly magazines regarding the Sahara's question, as well as the informative difficulties that this process provoked among the Spanish weekly press.

Keywords

Green March, Western Sahara, weekly magazines, press.

 

Introducción

Planteamiento

El presente trabajo realiza un análisis del tratamiento informativo que la prensa semanal española llevó a cabo sobre la Marcha Verde y la posterior salida de España durante el proceso de descolonización del Sahara Occidental. Este propósito se plantea a través de un estudio de la opinión e información vertida por las principales publicaciones semanales en forma de artículos, editoriales, portadas, humor gráfico y reportajes. La selección de semanarios se ha efectuado de acuerdo con la importancia del grado de difusión a partir de las cifras proporcionadas por Menéndez y Fontes de Garnica (2004: 165): Cambio16, Doblón, Cuadernos para el diálogo, Posible, Destino, Blanco y Negro, Guadiana-Gentleman, Sábado Gráfico, La Actualidad Española, Gaceta Ilustrada, Triunfo, Por Favor, El Papus y Hermano Lobo. Con el fin de completar la opinión proporcionada por los medios de comunicación escritos, se han tenido en cuenta varias fuentes orales en forma de entrevistas realizadas por el autor del texto a periodistas y directores de las publicaciones analizadas.

El marco cronológico establecido para este estudio se ubica en los meses de octubre y noviembre de 1975, si bien no se renuncia a estudiar los meses previos cuando se requiera documentar una evolución en una publicación determinada. En este análisis, se ha prestado especial atención a los principales actores involucrados en el proceso descolonizador, así como al uso del lenguaje y vocabulario empleado hacia ellos. En consecuencia, los protagonistas a tener en cuenta han sido el príncipe Juan Carlos I, el Ejército español, Hassan II y el Frente Polisario. Al colocar el foco de atención sobre estas figuras, se escruta cada una de las acciones realizadas por ellos en referencia a la cuestión saharaui a lo largo de los dos meses que esta investigación estudia.

Todo ello permitirá, en su conjunto, plantear una serie de objetivos. En primer lugar, constatar el posicionamiento de la prensa semanal ante una cuestión de actualidad referente a política exterior, en un momento en el que la actualidad llega delimitada por la salud de Francisco Franco y el futuro inmediato del país. Ello permitirá tanto calibrar la repercusión de los asuntos vinculados a política exterior en los últimos compases del franquismo como detectar las discrepancias al respecto entre las distintas publicaciones. En tercer lugar, a través del estudio de este posicionamiento se pretende delimitar, cuando sea posible, las preferencias políticas de cada publicación con respecto al marco ideológico en el que se ubica cada una y al mismo tiempo, deducir si existía alguna propuesta concreta para el proceso de descolonización del Sahara. Un último objetivo aspira a conocer la existencia de dificultades informativas ante el proceso de descolonización.

Por último, además de las fuentes hemerográficas consultadas y referenciadas líneas atrás, se han tenido en cuenta una serie de estudios previos sobre la cuestión. En este sentido, los estudios de José Luis Rodríguez (2015), Alberto Maestre Fuentes y Silvia Ángel Santano (2016) han permitido contextualizar los acontecimientos analizados a través de las publicaciones semanales. Del mismo modo, se han seleccionado ciertas investigaciones sobre Francisco Franco, el príncipe Juan Carlos y Hassan II: el estudio escrito por Paul Preston (2005) en el caso del dictador; la biografía de Juan Carlos I, obra de Charles Powell (1991); y el trabajo sobre Hassan II elaborado por Gilles Perrault (1991). En el caso de Hassan II, podemos añadir las conversaciones con Eric Laurent (1994) con el monarca alauita. Finalmente, debemos constatar la escasez de investigaciones que estudien el impacto de la Marcha Verde en la prensa española. Al respecto, contamos con escasos estudios que inlcuyen el movimiento nacionalista saharaui (Planells de la Maza, 2009), un tratamiento de la prensa canaria hacia la presencia española en la colonia (Gulesserian Kaminsky, 2016) y el quehacer periodístico de Arturo Pérez Reverte en el Sahara Occidental (Rodríguez Jiménez, 2017). Ello nos ha obligado a acudir a diversas obras especializadas en las publicaciones tenidas en cuenta e indicadas debidamente en la bibliografía.

 

A modo de contexto: los últimos compases del franquismo y el final de la presencia española en el Sahara

 La nueva prensa y la política exterior: ¿un argumento para reclamar reformas?

La modernización económica experimentada por España durante la década de 1960 trajo consigo nuevos comportamientos para la sociedad del país, tales como un incremento de los hábitos lectores (Moradiellos, 2000:139-166). Ello requirió actualizar la obsoleta legislación periodística a través de una nueva Ley de Prensa, la cual fue alumbrada en 1966. Ésta dio pie a cierto pluralismo que desembocó en un mayor espíritu crítico hacia la dictadura canalizado a través de nuevas publicaciones, muchas de las cuales, al ser semanales, pudieron sortear mejor las consignas informativas.

Éste no fue, a la postre, el único momento liberalizador. El nuevo gobierno designado a raíz del asesinato de Carrero Blanco supuso la llegada de Pío Cabanillas al Ministerio de Información y Turismo a principios de 1974 (Preston, 2005:823-825). Cabanillas, más permisivo con la prensa que sus predecesores, inició un periodo de apertura entre febrero de 1974 y su cese en otoño del mismo año. Esta breve etapa se caracterizó por cierta relajación en la censura y el permiso de publicación para nuevos semanarios como Cambio16, Doblón o Posible (Barrera del Barrio, 1995:23).

Durante esta etapa, asistimos a una creciente tensión entre las diversas facciones del régimen. Aperturistas y bunker manifestaron sus diferencias en cuestiones tales como el Estatuto de asociaciones o los límites de la libertad de expresión. La prensa se hacía eco de las discrepancias, pero no eran las únicas que quedaban en evidencia. La política exterior también era fuente de actualidad y servía para ejemplificar la ausencia de un régimen democrático en España.

Entre 1973 y el fallecimiento de Franco, cuatro acontecimientos internacionales coparon la atención de la prensa española. Siguiendo un orden cronológico, el primero en suscitar este interés fue el golpe de Estado en Chile y la posterior represión por la dictadura pinochetista. Publicaciones como Triunfo (573, 611 y 622) o Cuadernos para el Diálogo (121, 122 y 123) le dedicaron no pocos números. Sin embargo, fue el año 1974 el que acaparó gran parte de la atención informativa. La caída de la dictadura portuguesa a raíz de la Revolución de los Claveles en abril de 1974 suscitó esperanzas ante la posibilidad de un final similar del franquismo. Algunos medios como Triunfo, Destino o Cambio16 se esforzaron en comparar la situación entre España y Portugal a través de artículos y reportajes elaborados por Alejandro Muñoz Alonso, Luis González Seara, Luis Carandell, Eduardo Haro Tecglen, Manuel Leguineche o Mateo Madridejos (Cambio16, 129, 6/05/1974 y 130, 13/05/1974; Triunfo, 605, 4/05/1974 y 606, 11/05/1974; Destino, 1.909, 4/05/1974). Acto seguido, las elecciones presidenciales francesas de mayo de 1974 que enfrentaron a François Mitterrand y Valerie Giscard D’Estaing, fueron ganadas por este último por un estrecho margen de votos y ejemplificaron el funcionamiento democrático del país vecino (Cambio16, 127, 22/04/1974; 128, 29/04/1974; 130, 13/05/1974). Por último, la dimisión de Richard Nixon como presidente de EE.UU. a raíz del escándalo Watergate sirvió para constatar los límites del cargo presidencial en un país democrático (Triunfo, 620, 17/08/1974; Cambio16, 131, 20/05/1974 y 144 extraordinario).

Sin embargo, alcanzado el otoño de 1975, el interés de la actualidad española discurría hacia los derroteros domésticos. Las ejecuciones de septiembre de 1975 y la enfermedad del dictador eran objeto de información de las principales publicaciones del país, siendo en este contexto, cuando se produjo un quinto acontecimiento a considerar: la Marcha Verde. 

 

La Marcha Verde y el final de la presencia española en el Sahara Occidental

La presencia española en el norte de África hundía sus raíces en el s. XV y se vio incrementada con el establecimiento de un protectorado de administración franco-española en el norte de África en 1913, no sin resistencia nativa. La fase inicial de ocupación española desencadenó un conflicto que se prolongó hasta 1927, momento en el que dio inicio una etapa de colonización del territorio que permitió la incorporación del interior del Sahara. Ésta era una superficie de 266.000 kilómetros cuadrados cuyas riquezas principales eran la pesca y los fosfatos, especialmente a partir del descubrimiento en Bucraa de yacimientos rentables para su explotación por parte del INI, que delegó la tarea en la empresa Fosfatos de Bucraa (FOSBUCRAA).

De este modo, superada la segunda mitad del siglo XX e iniciado el proceso de descolonización en Asia y África, Marruecos inició un proyecto expansionista de creación de un Gran Marruecos que abarcaba de Tánger hasta Senegal y que colocaba en su punto de mira, entre otros territorios, las colonias españolas. Ante esta presión, España procedió a realizar una salida escalonada de sus territorios norteafricanos: el Rif fue abandonado en 1956, Tarfaya en 1958 e Ifni en 1969.

Así las cosas, con excepción de las ciudades norteafricanas y las islas Canarias, la presencia española en el continente africano se redujo al territorio del Sahara Occidental. Sobre éste, España mantuvo una postura de asimilación, como acredita la creación de la Yemaa. Esta Asamblea General estaba compuesta por líderes de las diferentes tribus y con ella, se dotaba al régimen administrativo de la provincia de cierta representatividad. Esta innovación político-institucional acompañó a un proceso de sedentarización y urbanización de la sociedad saharaui experimentado a raíz del desarrollo industrial de la década de 1960. Éste, al mismo tiempo, quebró la sociedad tradicional y fomentó una conciencia nacional aglutinadora del pueblo del Sahara Occidental, cuyo aglutinador fue el Frente Polisario desde 1973. Para contrarrestarlo, desde la metrópoli se propuso un año después, con escaso éxito, la creación del Partido de la Unión Nacional Saharaui (PUNS), con aspiraciones de lograr una independencia controlada que salvaguardara los intereses españoles.

Simultáneamente y siguiendo las instrucciones de la ONU, España encaminó al territorio hacia la autodeterminación a través de un referéndum. Esta idea no era en absoluto del agrado de potencias vecinas como Marruecos o Mauritania, que temían tanto perder el control del territorio como la influencia argelina en la región. Sin embargo, un nuevo giro en los acontecimientos se produjo en abril de 1975, cuando el Consejo de Ministros decidió la salida de España del Sahara sin determinar a quién se transmitían los poderes del territorio. Esta decisión solo era explicable por el deseo del régimen franquista de perpetuarse ante la eventual sucesión y para evitar que un posible conflicto colonial pusiera el proceso en peligro (Rodríguez Jiménez, 2017).

Mientras tanto, dos acontecimientos aceleraron el proceso. El empeoramiento de la salud de Franco a mediados de octubre de 1975 coincidió con el dictamen del Tribunal de La Haya, que recomendaba la autodeterminación esgrimida por España y negaba lazos de soberanía entre Marruecos y Mauritania con el territorio saharaui. La respuesta marroquí no se hizo esperar. Hassan II volvió a repetir una jugada que había esbozado en 1957, poco antes del inicio de su reinado. En aquel momento, el soberano alauita había exhortado a la juventud marroquí a acompañarle en la Carretera de la Unidad con el objetivo de comunicar las antiguas zonas del Protectorado francés y español (Perrault, 1990:233 y ss). Casi dos décadas después y con apoyo franco-estadounidense, Hassan II convocó una nueva marcha pacífica sobre el Sahara que, bautizada como Marcha Verde, fue protagonizada por 350.000 personas (Powell, 1995:136).

El 18 de octubre el ejército español fijó la evacuación del territorio para el 10 de noviembre de 1975, cediendo el territorio a Marruecos. Entre tanto, se precipitaron los acontecimientos. Mientras el 23 de octubre Solís Ruiz, ministro secretario del Movimiento, viajaba a Marruecos con el propósito de retrasar la marcha e iniciar contactos bilaterales con Marruecos, Walter Waldheim, enviado de la ONU, visitaba Madrid y Rabat para alcanzar una solución consensuada entre ambos países. Diez días después, el 2 de noviembre, el príncipe Juan Carlos se desplazó a El Aaiún, a fin de insuflar moral a las tropas y calmar a los oficiales, inquietos ante los posicionamientos pro-bélicos de los sectores ultraderechistas contrarios al formulismo burocrático internacional. 

Fue en el 3 de noviembre cuando se alcanzó un compromiso de urgencia entre el gobierno español y el primer ministro de Marruecos, Ahmed Osman: el ejército español retrocedía varios kilómetros hacia el interior de la frontera, permitiendo la ocupación de dicha zona desmilitarizada por la Marcha Verde durante un máximo de cuarenta y ocho horas. Sin embargo, tres días después, miles de marroquíes cruzaron la frontera, hasta su retirada el 9 de noviembre. Hassan II presionaba de esta forma para alcanzar unos acuerdos al margen de la ONU. El 14 de noviembre, España cedió la administración a Marruecos y Mauritania, excluyendo a Argelia. Una semana después, las Cortes españolas aprobaron la Ley de descolonización del Sahara, territorio del cual España salió de manera definitiva el 2 de febrero de 1976 (Soto Carmona, 2005:203-212).

 

Una auscultación de la prensa semanal

De acuerdo con las apreciaciones de Perrault, la actitud marroquí y el sainete descolonizador provocó estupor entre la comunidad internacional (Perrault, 1991:240). Ahora bien, ¿cuál fue la reacción de la prensa escrita española y más en concreto de la prensa semanal?

 

Desde Barcelona, Destino

Con un título totalmente joseantoniano, Destino era un semanario que había nacido como órgano de expresión de la jefatura catalana de Falange. Con el paso del tiempo, no obstante, la publicación barcelonesa se había convertido en una de las vías de expresión del pensamiento liberal y progresista catalán.

Con estas credenciales, Destino era una publicación que priorizaba la temática local, sin desdeñar el ámbito nacional. Por todo ello, los asuntos saharauis se incorporaron de manera tardía a sus contenidos. La aparición de éstos no se produjo hasta el tercer ejemplar del mes de octubre. Este tratamiento se hizo fuera de los editoriales, es decir, a través de crónicas políticas, generalmente elaboradas por Josep Meliá, redactor del semanario en Madrid. En sus textos, Melià arremete contra Hassan II como peligro para la paz mundial (Destino, 1.986, 23/10/1975: 10), al mismo tiempo que resta valor a la colonia y lamenta tanto la permisividad estadounidense como el destino del pueblo saharaui:

“Para nosotros, el Sahara no vale no una guerra sino un solo hombre. Pero no ocurre lo mismo con Hassan ni con la poderosa alianza de los intereses estratégicos y capitalistas de los norteamericanos (…). Y bien que lo siento por los pobres saharauis.” (Destino, 1.987, 30/10/1975: 9).

Recién entrados en noviembre, la figura de Juan Carlos I sale reforzada a través de un vocabulario que alaba su viaje a El Aaiún. De manera simultánea, se constatan algunas dificultades para publicar cuestiones referentes a los sucesos norteafricanos, como acredita la ausencia de opinión en los textos del semanario y su sustitución por la mera recopilación de contenidos de otras publicaciones realizado por Josep Meliá (Destino, 1.989, 13/11/1975: 8-10). Durante las dos siguientes semanas, Destino priorizó el estado de salud de Franco y eludió cualquier referencia al Sahara. Ahora bien, una vez fallecido el dictador, Destino recuperó cierto interés por la cuestión saharaui al publicar una entrevista al delegado del Frente Polisario en Barcelona, omitiendo cualquier contacto con representantes marroquíes (Destino, 1.982, 4/12/1975: 20).

Finalmente, Destino cerró su cobertura del proceso descolonizador en diciembre de 1975 con una diatriba hacia la política exterior española en base a un argumento que escasos compañeros de kiosco repetirán. En opinión de este semanario, la capacidad y poder económico de España como décima potencia mundial no había estado a la altura de su política exterior que, definida como deficiente, habría dado la espalda a sus vecinos (Destino, 1.993, 11/12/1975: 17).

 

Cambio16: Marruecos va a por todas

Aunque nacida en 1971, Cambio16 había iniciado una nueva etapa como publicación de información general a principios de 1974 (Díaz Dorronsoro, 2012:60-76). Ubicado ideológicamente entre posicionamientos liberales y la socialdemocracia, el semanario no ocultaba su rechazo a la dictadura franquista. Todo ello le hacía mostrar un creciente interés en los asuntos políticos o los asuntos de actualidad, entre los cuales se encontraba el proceso que ponía fin a la presencia española en el Sahara. Durante 1974, por ejemplo, la cuestión saharaui ya había sido objeto de información a cargo del periodista Jorge Martínez Reverte, enviado especial que había encontrado no pocas dificultades para informar al respecto (Cambio16, 149, 23/09/1974: 10-17).[1]

A lo largo de 1975, Cambio16 dedicó varios ejemplares al proceso de descolonización. Para ello, el semanario desplazó a varios enviados especiales a los principales puntos de toma de decisión a la sazón, esto es, Argelia (Ander Landaburu y José Luis de Pablos), El Aaiún (David Solar), Rabat (Juan Madrid), Canarias (Antonio Ojeda) y Nueva York (Galo Freixet) (Cambio16, 169, 10/02/1975; 180, 19/05/1975; 181, 26/05/1975; 203, 27/10/1975; 205, 10/11/1975). De las crónicas y reportajes enviados por estos periodistas, Cambio16 observa el proceso como "el nacimiento de una nación", paralelo a la crisis final del franquismo: "en el Sahara se asiste al nacimiento de una nación y a la crisis de una política de ganar tiempo sin hacer nada" (Cambio16, 180, 19/05/1975: 12-15; 181, 26/05/1975). En este sentido, el semanario manifiesta varias consideraciones. En primer lugar, aplaude el proceso de descolonización emprendido por España y su gobierno, a los que aprecia como garante de aquél, y reconoce el papel mediador de la ONU. En segundo lugar, desconfía de Marruecos, cuyas decisiones ponían en entredicho el proceso, acusándolo de llevar a cabo una política excesivamente agresiva. En tercer lugar y en concordancia con los postulados de la izquierda española, el semanario acepta la propuesta de autodeterminación del Sahara, elevándolo a la categoría de deseo propio, a la vez que critica el chantaje marroquí y la solución final aceptada por España. Por último, manifiesta simpatía por la causa saharaui ante la desproporción en la lucha entre el Frente Polisario y las fuerzas marroquíes (Cambio16, 181, 26/05/1975: 3; 190, 26/07/1975: 14-15; 203, 27/10/1975: 10-13; 206, 17/11/1975: 17; 207, 24/11/1975: 16).

En este proceso, los líderes de España y Marruecos obtienen juicios opuestos. Por un lado, Hassan II es retratado como un monarca excesivamente ambicioso. Por otro lado, con Franco ausente por enfermedad, las reflexiones hacia el príncipe Juan Carlos resultan positivas, especialmente después de su visita a El Aaiún el 2 de noviembre:

"El jefe del Estado en funciones se estrenó oficialmente (…) su actitud ha sido muy bien recibida por amplios sectores de la opinión nacional e internacional". España está de nuevo en condiciones de llevar adelante la descolonización del Sahara de acuerdo con la ONU" (Cambio16, 205, 10/11/1975: 3, 10-14).

El último actor, sin sitio en la escena predispuesta entre Madrid y Rabat, es Argelia. A pesar de ello, el semanario decidió tener en cuenta su testimonio y envió a Ander Landaburu para entrevistar al coronel Henri Boumédiène. La información obtenida en dicha entrevista no pasó el filtro franquista, ya que tanto el reportaje elaborado por el periodista vasco como la portada que lo encabezaba fueron secuestrados (Dorronsoro, 2012:155). De este modo, conocemos los contenidos de la entrevista con el presidente argelino a través del testimonio del propio Landaburu, quien encontró a Boumédiène iracundo y descontento por las negociaciones hispano-marroquíes.[2]

El resultado final de las negociaciones fue el Tratado de Madrid y obtiene una valoración muy diferente de las apreciaciones iniciales del semanario con respecto a la política española en la colonia. El acuerdo es retratado como poco honorable para España y demasiado ventajoso para Marruecos (Cambio16, 203, 27/10/1975: 10-13). El mayor perjudicado, obviamente, es el pueblo saharaui, ya que para Cambio16 desaparece la posibilidad de la autodeterminación y no se alude a los "derechos del pueblo saharaui". (Cambio16, 203, 27/10/1975: 3 y 10-13; 205, 10/11/1975: 38-39; 206, 17/11/1975: 12-17; 207, 14/11/1975: 16-20; 208, 1/12/1975: 44-45).

 

Doblón: la actualidad por encima de la economía

Doblón era un semanario fundado en otoño de 1974 por José Antonio Martínez Soler, periodista procedente de Cambio16, y nutrido de jóvenes periodistas ubicados ideológicamente en la izquierda y cercanos al PSOE (García Martín, 2019:17-18). Su objetivo era denunciar la presencia de varios poderes fácticos tales como la Banca, el Ejército o la Iglesia que impedían la reforma democrática y el progreso económico.[3]

 Al contrario que Cambio16, Doblón carece de editoriales, por lo que debemos observar otros contenidos del semanario para ubicar su adscripción ideológica y posicionamientos hacia la cuestión que nos ocupa. Hasta la muerte de Franco y sus prolegómenos, Doblón cumplió con su objetivo de priorizar la información económica sobre la política. Sin embargo, desde el fallecimiento del dictador y dada la incertidumbre que atravesaba el país, este planteamiento varió y el semanario antepuso esta última a la económica, situación que se prolongó hasta el verano de 1976, poco antes del cierre del semanario. Ahora bien, ¿Cómo encajaron los acontecimientos norteafricanos en esta propuesta informativa?

La cuestión saharaui no llegó a las páginas de Doblón hasta finales de octubre de 1975, coincidiendo con el viaje de Solís Ruíz a Marruecos. Desde entonces y hasta el 20 de diciembre del mismo año, el semanario informó de manera intermitente sobre la cuestión, ya que en algunos números no se aprecia ni rastro informativo al respecto. Citemos como ejemplo los ejemplares 59 y 60, correspondientes a finales de noviembre y principios de diciembre, en los cuales se omitió cualquier referencia al norte de África, dando preferencia a la muerte de Franco y a la sucesión de Juan Carlos I (Doblón, 59, 29/11/1975; 60, 6/12/1975).

En un primer momento, Doblón alabó los esfuerzos negociadores de España a través de un vocabulario que, al mismo tiempo, le permitía definir la actuación marroquí como excesivamente hostil y deshonesta, siempre bajo patrocinio estadounidense. Así, por ejemplo, un texto titulado “Marruecos empuja” abunda en palabras como “trampa”, que cuestionan la honorabilidad marroquí (Doblón, 54, 25/10/1975: 5-6). Este tratamiento dará lugar a una creciente preocupación por la situación de los españoles acantonados en la colonia. El posterior acuerdo hispano-marroquí generó preocupación entre los militares ante las posibles represalias de los polisarios (Doblón, 55, 1/11/1975). Dado este clima de incertidumbre e inseguridad, la visita del príncipe Juan Carlos a principios de noviembre fue recibida como un maná, ya que consagraba su figura y su papel como jefe de Estado de facto. En opinión de Doblón, el príncipe interpretaba en el monarca un triple papel: el relevo generacional natural hacia el Caudillo; la garantía de la proximidad de la democracia; y el tranquilizador de las Fuerzas Armadas.

Al mismo tiempo y cuando las condiciones de los acuerdos hispano-marroquíes comenzaron a hacerse evidentes, Doblón manifestó simpatía por la causa saharaui de dos maneras. Por un lado, recogió el sentir de la comunidad saharaui en Madrid, ejerciendo como altavoz de sus posicionamientos, los cuales rechazaban el acuerdo y los vínculos con Marruecos y abrazaban la autodeterminación. Por otro lado, omitió la opinión marroquí, que apenas aparece en las páginas de la revista, hasta permitirse incluso algún artículo de burla hacia la figura de Hassan II (Doblón, 57, 15/11/1975: 6-7).

Superados la línea temporal de los acuerdos hispano-marroquíes, la agonía y muerte de Franco monopolizó gran parte de los contenidos de los ejemplares del semanario. A partir de este instante, Doblón criticó abiertamente el tratado entre España y Marruecos, el cual define como precipitado y opaco, al mismo tiempo que mantiene su silencio con respecto a Marruecos. Al mismo tiempo, se posiciona junto al Frente Polisario, publicando su programa, denunciando la violenta entrada marroquí en territorio saharaui y anunciando el retorno a su país de los saharauis ubicados en España, con el fin de unirse a la lucha contra el invasor marroquí (Doblón, 58, 22/11/1975: 7; Doblón, 61, 13/12/1975: 7-8).

Por último, la figura de Hassan II es tratada de manera muy tardía en diciembre de 1975. El soberano alauita fue retratado como un personaje excesivamente ambicioso que pisoteaba los derechos saharauis. Por su parte, Argelia ocupó una importante porción informativa en tanto que Doblón constató su preocupación por cómo el tratado hispano-marroquí podría afectar a las relaciones comerciales españolas con este país (Doblón, 61, 13/12/1975: 7-8 y 20-21; Doblón, 62, 20/12/1975: 9).

 

Posible

Posible es otro semanario nacido en el otoño de 1974 como émulo de Cambio16. Dirigido y creado por el periodista gallego Alfonso Sobrado Palomares, Posible era especialmente crítico con el régimen franquista y esta actitud no decayó con la muerte del dictador, cuando se hizo notoria su ubicación ideológica cercana al PSOE (Fontes de Garnica y Menéndez Gijón, 2004:248-250).

De entre todos los semanarios de información escrutados, Posible provee las mayores informaciones sobre la cuestión saharaui de manera semanal. Su cobertura de la cuestión abarcó prácticamente todo el año de 1975 y se realizó no a través de editoriales o artículos de opinión sino mediante reportajes y crónicas elaboradas principalmente por Miguel Ángel Aguilar, Enrique Montáchez y Jorge Martínez Reverte, quien ya contaba con experiencia en la región en su etapa en el semanario Cambio16. En estos textos, el semanario provee una copiosa información sobre varias cuestiones que permiten comprender el proceso de descolonización en toda su magnitud y desde diferentes perspectivas: las ambiciones y razones de Marruecos; el papel jugado por la oposición marroquí y por la monarquía alauita; el horizonte abierto sobre las islas Canarias; el panorama geoestratégico del norte de África; y, sobre todo, la situación que hereda el pueblo saharaui. Así pues, la anexión del Sahara forma parte no sólo del proyecto nacional de Hassan II, sino de la propia supervivencia de la institución monárquica, cuya caída arrojaría otro país norteafricano en la inestabilidad y al vecino saharaui, en garras socialistas (Posible, 24, 26/07/1975: 53). Esta interpretación, no obstante, es puesta en tela de juicio por periodistas como Miguel Ángel Aguilar semanas más tarde (Posible, 27, 17/07/1975: 7).

El mes de noviembre en general y los acuerdos de Madrid en particular marcaron un antes y un después en la forma en la que el semanario abordó la cuestión. Por un lado, Posible se mostró muy crítico con Marruecos y rápidamente encontró en EE.UU. un aliado de aquél que maniobraba entre bambalinas con el fin de asegurarse el control de la región. Ello se llevó a cabo a través de dos líneas de argumentación. En primer lugar, el semanario practica una crítica constante hacia Hassan II, a quien constantemente se refiere con términos despectivos que le señalan como una persona indigna de confianza –amenazante, sibilino, “no es moro amigo”- (Posible, 37, 26/09/1975: 7-8). En segundo lugar, el semanario identifica a Henry Kissinger, secretario de Estado norteamericano, como el arquitecto de la situación que se desarrolla en la región. Sirva al respecto como ejemplo un texto de Miguel Ángel Aguilar quien, en verano de 1975, señalaba lo siguiente:

“Dijo Kissinger: “El Sahara, para Marruecos.” Y la luz, se hizo. La reiterada postura española a favor de un Sahara independiente se ha difuminado y, con altas inspiraciones, se aboga ahora por una “negociación flexible” con Marruecos” (Posible, 27, 17/07/1975: 7).

Del mismo modo, Posible se erigió a lo largo del verano de 1975 en un firme defensor del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui: “El entendimiento con Marruecos, Argelia y Mauritania no puede hacerse en detrimento de la población autóctona”. En opinión de Posible, las concesiones españolas a Marruecos son motivo de sonrojo y una invitación al insaciable nacionalismo marroquí para colocar en su punto de mira a las ciudades de Ceuta y Melilla (Posible, 27, 17/07/1975: 7).

Esta línea editorial se culminó en noviembre de 1975, momento en el que la Marcha Verde fue retratada como una forma de presión orquestada por Hassan II con aquiescencia estadounidense (Posible, 44, 13/11/1975: 5-6).

 

 

 

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  Imagen 1. Fuente: Posible, 44, 13/11/1975.

 

En contraposición a la figura del soberano alauita, el semanario reconoció la labor tranquilizadora de Juan Carlos I y su viaje a El Aaiún, sin desprender elogios al respecto. Una vez superados los acuerdos de Madrid, Posible lamentó las condiciones de los mismos, el cambio de actitud español y, sobre todo, el destino de la población saharui:

“La población, que anda recelosa por las calles y apenas se reúne públicamente, población no acierta a comprender cómo un día se acostó bajo la presencia española y la mañana siguiente despertó entre marroquíes, que hasta ese mismo día creyó en ese derecho a la autodeterminación repetido hasta la saciedad” (Posible, 47, 4/12/1975: 19-20).

Paulatinamente, Posible acabó por asumir lo inevitable: con el Sahara en manos marroquíes, la autodeterminación se hacía inviable y desde este momento, el semanario se posicionó neutralmente, mientras recogía los testimonios de los involucrados sin emitir juicio alguno al respecto (Posible, 49, 18/12/1975: 20).

 

Guadiana

La última publicación a tener en cuenta entre los semanarios de opinión es Guadiana, revista nacida con formato mensual bajo el nombre de Gentleman en 1973 y con contenidos informativos masculinos. Poco después la revista se refundó como Guadiana, tomó el formato semanal y al igual que otras publicaciones como Doblón o Posible, imitó el formato de Cambio16.

Guadiana cubrió desde verano de 1975 cualquier información referente al proceso de descolonización del Sahara. Estos contenidos fueron provistos por periodistas como Germán Álvarez Blanco y José Antonio Novais a través de diversos reportajes y artículos de opinión. En un principio, Guadiana apoyó la línea de actuación del gobierno español con ciertos matices. Con otras palabras, se posiciona de manera favorable a la salida española del territorio saharaui siempre y cuando se lleve a cabo con la mayor celeridad posible (Guadiana, 7, 2/06/1975: 9-10). Sin embargo, la línea editorial del semanario se tornó cada vez más crítica a partir de verano. Esta crítica tomó dos direcciones. Por un lado, contra Argelia y Marruecos, a quienes acusaron de enturbiar la atmósfera norteafricana. Por otra parte, contra la diplomacia española, a la cual define como pasiva, sin rumbo y atascada en un callejón sin salida, consecuencia de su propio fracaso, como atestigua la creación del PUNS, definido como un grupo de “fans fabricados” (Guadiana, 12, 7/07/1975: 3; 20, 17/09/1975: 34-35).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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       Imagen 2. Fuente: Guadiana, 12, 7/07/1975.

 

A partir de otoño de 1975, no obstante, las críticas del semanario se vierten sobre Hassan II, a quien identificó abiertamente como un obstáculo para cualquier final saludable para la gestión española y para los intereses saharauis. De esta forma, Guadiana se posicionó a favor de la autodeterminación de la colonia (Guadiana, 25, 22/10/1975: 14-17).  De manera paralela, se omitieron los juicios de valor sobre el príncipe Juan Carlos o informaciones sobre el papel desempeñado por Estados Unidos como sostén marroquí.

 

 

 

 

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 Imagen 3. Fuente: Guadiana, 25, 22-28/10/1975

 

 Los semanarios de opinión: Cuadernos para el Diálogo y nada más

En condiciones habituales, un análisis de los semanarios de opinión durante el periodo que nos ocupa, implicaría el estudio de Cuadernos para el Diálogo y de Triunfo. Sin embargo, Triunfo se encontraba a la sazón ausente de los quioscos de prensa, al arrastrar una sanción administrativa desde septiembre por una duración de cuatro meses (Triunfo, 659, 17/05/1975).

En consecuencia, la única publicación con la que contamos es Cuadernos para el Diálogo, por aquél entonces todavía revista mensual. Fundada en 1963 por el ex ministro de Educación Joaquín Ruíz Giménez, Cuadernos para el diálogo aunaba diversas sensibilidades políticas derivadas de la democracia cristiana (Pando Ballesteros, 2009:200-215), conformando un proyecto de coloquio entre diferentes sectores de oposición al franquismo que buscaban abrir camino hacia la democracia (Davara Torrego, 2004:204).

En primer lugar, la incorporación informativa de la cuestión saharaui al semanario dirigido por Félix Santos fue muy tardía, seguramente debido a las limitaciones que su carácter mensual imponía. Cuadernos para el Diálogo no informó sobre los cambios acaecidos en el norte de África hasta que se trata de una cuestión de actualidad, siendo el ejemplar de noviembre el único número en que se hace referencia al proceso de descolonización del Sahara durante el periodo analizado. En segundo lugar, Cuadernos para el Diálogo, fiel a su línea y estilo editorial, realiza esta incursión en la actualidad norteafricana no mediante editoriales, sino a través de un largo y detallado informe elaborado por el periodista Mariano Aguilar Navarro. En él, el abogado socialista trata de explicar el posicionamiento de la ONU ante el proceso descolonizador, al mismo tiempo que busca explicaciones para el plan de acción español, el cual define como indeciso y en ocasiones ambiguo. Por su parte, asume la idea de que la Marcha Verde es una forma de presión marroquí, pero omite cualquier mención a Estados Unidos. En lo que respecta a los principales actores de la escena, esto es, Juan Carlos I y Hassan II, el autor elude tanto menciones como juicios de valor al respecto (CdP, 146, 10/1975, 13-15).

 

Las revistas ilustradas

Blanco y Negro

Fundado en 1891, ByN constituía con ABC los pilares de la empresa periodística Prensa Española. Este semanario seguía el modelo de las revistas ilustradas alemanas decimonónicas, pero hacia 1975 ya había abandonado las reminiscencias de revista ilustrada de etapas anteriores, orientándose hacia los derroteros de información política (Fontes de Garnica y Menéndez Gijón, 2004: 401-412).

ByN cubrió los acontecimientos marroquíes a partir de finales de octubre con especial interés, desplazando como enviados especiales al norte de África a Miguel Ángel Molinero (Rabat) y José Ramón Pardo (El Aaiún) (ByN, 3.512,25/10/1975: 28-29). La opinión del semanario con respecto a la cuestión saharaui se realizó no tanto a través de editoriales, sino de artículos de opinión y reportajes que marcaban la línea editorial de la publicación. En estos textos, ByN lanzaba críticas personales contra Hassán II, a quien consideraba culpable de la situación, calificándole como insolente y definiendo su política con respecto al Sahara y España como insólita y lamentable, por ignorar las resoluciones de la comunidad internacional (ByN, 3.512, 25/10/1975: 28-29; 3.515, 15/11/1975: 22). En consecuencia, la Marcha Verde fue calificada sin ambages como una invasión (ByN, 3.513, 1/11/1975: 25). En este sentido, resulta ilustrativa la viñeta gráfica publicada en este semanario:

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            Imagen 4. Fuente: ByN, 3.512, 25/10/1975, p. 68.

 

Esta oposición a Hassan II conduce a calificar cualquier defensa del mismo como una traición, como sucede con el presidente de la Yemáa, a quien reprende su alineamiento con el monarca alauita después de jurarle fidelidad (ByN, 3.514, 8/11/1975: 29). Pero si las críticas hacia Hassan II son una constante, ByN apoyó al mismo tiempo al gobierno español y realizó una defensa a ultranza tanto de la labor del Ejército español como del príncipe Juan Carlos (ByN, 3.512, 25/10/1975:28). Del primero, garante de la unidad y dignidad de la nación, nunca pone en duda su papel, si bien amonesta la rapidez y desorganización con la que se llevó a cabo la evacuación del personal español en el Sahara (ByN, 3.513, 1/11/1975: 38-41; 3.514, 8/11/1975: 28). En cuanto al segundo, garante de la institución monárquica, es definido como una persona joven, con serena presencia (ByN, 5.312, 25/10/1975: 27), gallarda y cuya espontánea visita a El Aaiún merece la máxima calificación –“un diez”-, ya que le permite demostrar su talento, reforzar el vacío de poder, apoyar a sus compañeros de armas y congelar las apetencias de Hassan II (ByN, 3.514, 8/11/1975: 11).

 

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     Imagen 5. Fuente: ByN, 3.515, 15/10/1975.

 

Por último, ByN expresó su rechazo hacia la ONU, cargando de culpabilidad a este organismo en tanto que no puso los medios necesarios para ser consecuente con su propia política descolonizadora. En esta ausencia de compromiso, ByN observó un avasallamiento innecesario a España (ByN, 3.518, 6/12/1975: 27).

 

Sábado Gráfico

Sábado Gráfico era una revista que contaba con dos décadas de vida y que, desde principios de la década de 1970, experimentó un considerable crecimiento en contenidos y plantilla (Fontes y Menéndez Gijón, 2004:487-493). En ella escribían columnistas como Antonio Gala o Néstor Luján y durante los hechos de octubre y noviembre que escrutamos, el semanario desplazó a Alfonso Lavandeira y María Eugenia Yagüe como enviados especiales al norte de África.

Los ejemplares examinados durante estos meses reúnen dos características con respecto a la cuestión saharaui. En primer lugar, las principales figuras del proceso como Hassan II o Juan Carlos I son escasamente tratadas, lo cual no significa ausencia de información. Hassan II es retratado como un chantajista que trata de ocultar sus dificultades internas a costa de España. Por su parte, el viaje relámpago del príncipe Juan Carlos es definido como “su mejor bautismo de gobernante” (SG, 962, 5/11/1975: 21). Por último, otros protagonistas analizados como el tesorero del PUNS, El Jatri, fugado del país y con juramento de fidelidad a Marruecos, son duramente criticados tanto en textos –“mísero traidor”- como en viñetas, por cuanto se desmarcan de los derroteros iniciados por la política exterior española. En este sentido, las caricaturas sobre Hassan II contribuyen a incrementar la imagen negativa sobre el soberano:

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        Imagen 6. Fuente: SG, 963, 12/11/1975, p. 62: “A veinte duros El Jatri”.

 

En segundo lugar, los contenidos referentes a la descolonización del Sahara se reducen a reportajes y a algún artículo de opinión esporádico. Por lo tanto, en ellos reside la escasa opinión vertida por el semanario y de ellos podemos extraer algunas conclusiones. En principio, la Marcha Verde es definida como una “verbena”, debido al aparente carácter festivo que suscita. Al mismo tiempo, el semanario propone una política exterior independiente con respecto a la colonia, la cual permita ejercer su soberanía al pueblo saharaui sin las dilaciones provocadas por los vecinos norteafricanos (SG, 961,29/10/1975: 14-15). Más adelante, la marcha marroquí fue motivo de mofa por parte del semanario ya que, una vez cancelada por Hassan II, no dudó en calificarla de “marcha decolorada” (SG, 963, 11/11/1975).

Por último, el final de la presencia española en la colonia y la entrada marroquí generó varios excesos por parte de las fuerzas armadas alauitas. Ello, si bien apenas fue motivo de información por parte del semanario, sí que fue objeto de una truculenta sátira en el mes de diciembre:

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Imagen 7. Fuente: SG, 967, 12/11/1975, p. 93.

 

 La Actualidad Española

El semanario La Actualidad Española había nacido vinculado al Opus Dei en 1952. Ello no fue óbice para practicar un progresivo distanciamiento del franquismo durante los últimos momentos de éste (Fontes de Garnica y Menéndez Gijón, 2004:461-473).

A falta de editoriales y textos de opinión explícitos sobre la cuestión norteafricana, la revista cubrió la información saharaui despachando al periodista Miguel de la Quadra Salcedo como enviado especial (LAE, 1.243, 3/11/1975: 39). Éste contactó con el Frente Polisario y el resultado fue un amplio reportaje y varios textos de opinión que recogían dos ideas: la tenacidad y resistencia del pueblo saharaui –capaz de aguantar con un litro de agua diario, por ejemplo- y el reconocimiento de la existencia de un pueblo soberano como tal (LAE, 1.239, 6/10/1975: 38-46). De ello, se desprende la simpatía de la publicación hacia su causa.

Una vez iniciada la Marcha Verde, el semanario envió a comienzos de noviembre a César Pérez de Tudela como enviado especial a la región. En principio, el recorrido fue calificado como una manifestación insólita, para a continuación ser enjuiciado como un ejército desarmado que contaba con una perfecta organización (LAE, 1.243, 3/11/1975: 48-49). Por su parte, la escasa opinión referente a Hassan II describe al monarca como un ensoñador:

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Imagen 8. Fuente: LAE, 1.245, 17/XI/1975, p. 31.

 

El mes de noviembre, no obstante, desplazó el foco de interés hacia Ejército y a la visita regia. LAE atribuyó un papel milagroso al viaje del príncipe Juan Carlos, quien habría recompuesto la firmeza y serenidad de la tropa a través de su talante y simpatía, quedando capacitado para el cargo a desempeñar (LAE, 1.245, 17/11/1975: 38 y 1112). A partir de diciembre, prácticamente desapareció cualquier información al respecto y se priorizaron otras cuestiones tales como la coronación y el nuevo gobierno.

 

 Gaceta Ilustrada

La Gaceta Ilustrada fue una de las publicaciones decanas del periodismo español. Nacida en 1956 y editada por el Conde de Godó, guardaba más parecido con las grandes revistas ilustradas de la década de 1930 que con los semanarios punteros de la transición, que combinaban generosas dosis de información, opinión y actualidad.

La falta de combinación entre las tres cuestiones es, precisamente, la principal característica del modo en que la publicación cubre el proceso de descolonización del Sahara. A pesar de desplazar a los periodistas Eduardo Tarragona y Guillermo Solana al Sahara, la información proporcionada al respecto por el semanario es escasa. En una revista en la que predomina la información a través de la imagen, los artículos de opinión sobre la cuestión marroquí desaparecen, dando paso a amplios reportajes que, con un vocabulario aséptico, acompañan a una nutrida cantidad de fotografías (GI, 996, 9/11/1975: 79-89). Del mismo modo, de los nueve ejemplares analizados durante los meses de octubre y noviembre, la cuestión marroquí queda siempre relegada a un segundo plano con respecto a la actualidad nacional, que en estos momentos pasa por el estado de salud del Caudillo. De hecho, solo contabilizamos un ejemplar en el que la cuestión saharaui desplaza a la enfermedad de Franco, para anunciar la visita del príncipe Juan Carlos a la colonia (GI, 997, 16/11/1975: 59-69).

 

La prensa semanal satírica

Para completar el análisis propuesto en este estudio, resulta necesario incluir una mención a los semanarios satíricos. En este sentido, debemos tener en cuenta tres publicaciones. En primer lugar, el semanario Hermano Lobo abordó la cuestión de manera tardía y en un proceso de cambio de formato que le llevó a lo largo del otoño de 1975 a ampliar la cantidad de contenidos ofrecidos.[4] Las primeras referencias del proceso descolonizador se observan a finales de octubre, notificando la visita de la comisión de la ONU como la culminación de un proceso largamente anunciado (HL, 180, 18/10/1975: 17). A partir de ese momento, Hermano Lobo dedicó cuatro ejemplares a la cuestión saharaui (181, 182, 184 y 185). Ello se tradujo en varios artículos de Eduardo Haro Tecqlen y Sixto Cámara –seudónimo de Manuel Vázquez Montalbán- y, sobre todo, de diversas viñetas cómicas, si bien solo una portada de ellas acaparó información al respecto (HL, 181, 25/10/1975). De ellas se deducen tres ideas que colocan el foco de atención sobre Hassan II, la destrucción del Frente Polisario y la tolerancia de Estados Unidos hacia la marcha. La marcha, calificada como “la aventura hassani”, encuentra en Hassan II su arquitecto y en Estados Unidos su benefactor. Haro Tecqlen llega a comparar al monarca alauí el Mussolini de la década de 1920, al mismo tiempo que cuestiona el beneficio real que el desfile pudiera ocasionar sobre el bienestar de los súbditos marroquíes. En segundo lugar, los textos de Haro Tecqulen refuerzan la idea de que esta organización es la única representante válida del pueblo saharaui (HL, 182, 1/11/1975: 17). Por último, los dibujantes del semanario apuntan a Estados Unidos como inductor de la marcha (HL, 188, 13/12/1975: 7).

 

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Imagen 9. Fuente: HL, 184, 15/11/1975, p. 9.

 

En segundo lugar, El Papus, Revista satírica y neurasténica era una abigarrada publicación que había comenzado su andadura en 1973. En otoño de 1975, la revista acababa de regresar a los quioscos después de una sanción administrativa de cuatro meses.[5] Durante los meses de octubre y noviembre de 1975, El Papus mostró un escaso interés por la cuestión saharaui, decantándose por otros asuntos de actualidad nacional como el estado de salud de Franco. Ello no impidió que se realizaran alusiones puntuales a la Marcha Verde y a Hassan II en forma de viñetas que criticaban la ambición marroquí hacia los territorios españoles y los minerales del Sahara (EP, 94, 15/11/1975: 27; EP, 97, 6/12/1975: 18; EP, 98, 13/12/1975: 25).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


     Imágenes 10 y 11. Fuente: EP, 97, 6/12/1975, pp. 18 y ss.

Por lo general, esta revista saturaba sus contenidos a través de comparaciones políticas y femeninas en un claro intento transgresor contra todos los tabúes de un régimen conservador y reivindicar así sin restricciones las libertades individuales (Lopata, 2012:2-3). Sin embargo, las alusiones a los acontecimientos descolonizadores que nos ocupan no incluyeron referencias a figuras femeninas y se redujeron únicamente a viñetas y caricaturas críticas con la actitud marroquí.

Por último, Por favor era un semanario catalán de humor nacido en marzo de 1974. Se trataba de una revista de actualidad, politizada y divertida, que contaba con buenos dibujantes y agudos textos de Marsé y Vázquez Montalbán. De entre todos los semanarios satíricos, Por Favor es el que dedicó un mayor número de ejemplares e interés a la Marcha Verde y la salida española. Desde mayo de 1975, Por Favor había advertído de las intenciones de Hassan II, quien habría “descubierto un filón [político y económico] en el Sahara” (PF, 45, 2/05/1975: 5). Sin embargo, el semanario puso el foco de atención en el Frente Polisario durante los meses siguientes para constatar las deserciones de sus líderes y sus dificultades económicas (PF, 47, 26/05/1975: 5; PF, 60, 25/08/1975: 5; PF, 72, 17/11/1975: 30-31). Definido como “una causa perdida”, el semanario se compadeció de aquél y constató la diferencia de trato que los polisarios encontraron entre el ejército español y las tropas marroquíes (PF, 77, 22/12/1975: 4). Finalmente, el semanario también explicó la siguiente paradoja con el objetivo de constatar las carencias de la coyuntura política española: que el PUNS fuera el único partido legalmente reconocido en el Estado español era, en su opinión, desolador (PF, 61, 1/09/1975: 5).

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Imagen 12. Fuente: PF, 76, 15/12/1975, p. 4.

 

Conclusiones

A pesar de la heterogeneidad de las publicaciones escrutadas, el análisis propuesto de los contenidos de aquéllas arroja ciertos patrones en el tratamiento de la crisis saharaui. De manera general, la opinión de los semanarios se proyecta a través de reportajes, portadas, viñetas y en menor medida, editoriales, ya que prácticamente en todo momento, los semanarios priorizan el estado de salud de Franco y las posibilidades que ello abre. En consecuencia, la crisis marroquí solo acapara la atención en momentos puntuales y no de manera uniforme. En este sentido, la visita del príncipe Juan Carlos a Marruecos o el inicio de la Marcha Verde constituyen ejemplos nítidos en los que se prioriza la cuestión marroquí.

En segundo lugar, no podemos constatar un uso interesado de la situación saharaui para reclamar mayores cotas de libertad en España, si bien existe algún caso aislado que notifica la existencia de un partido político en tierras saharauis. En este sentido, la gestión española del proceso descolonizador es apoyada en líneas generales, aunque requiere matices. Si bien el PUNS es visto como un fracaso de la política exterior en la colonia, la retirada española debe ser llevada a cabo de manera honorable y lo más rápida posible.  Por su parte, los acuerdos de Madrid son criticados por su opacidad, pero, sobre todo, por el abandono del pueblo saharaui. En otras palabras, se acepta el proceso, pero no sus formas.

De manera transversal, todos los semanarios coinciden en sus críticas a Marruecos en general y a Hassán II en particular, en calidad de instigador de la expedición. A la hora de referirse a la acción marroquí, existe cierto consenso al utilizar un vocabulario que implica tanto latrocinio –arrebatar, invadir, ocupar, trampa- como ausencia de honor. Por su parte, el monarca alauita es criticado por convocar la marcha con el único objetivo de ocultar las miserias del país en aras de un proyecto de construcción de grandeza nacional y de expolio de la riqueza mineral del Sahara. Como extensión de esta idea, la mayoría de las publicaciones describen a Hassan II como un personaje ambicioso, chantajista, taimado, insolente e incluso volátil, lo que le convierte en un peligro para el resto de posesiones españoles en África –Ceuta, Melilla y Canarias-. Todo ello se traduce en escasos editoriales, pero abundantes artículos de opinión, reportajes y, sobre todo, viñetas descalificadoras y caricaturas del soberano marroquí.

En cuarto lugar, los semanarios apoyan la autodeterminación del Sahara. El pueblo saharaui, por su parte, es reverenciado por su resistencia y genera una opinión que oscila entre la simpatía y la lástima. En ocasiones, incluso, su opinión se prioriza frente a la de Marruecos. 

Por lo general, los protagonistas españoles gozan de escasa presencia en las viñetas, aunque no en editoriales y reportajes. En ellos, se critica a la diplomacia española por tolerar la actitud marroquí y se ensalza la figura del príncipe Juan Carlos como garante del honor español y tranquilizador del estamento militar. La figura del príncipe, omnipresente a principios de noviembre, es evaluada de manera positiva. En su conjunto, todo ello proyecta una imagen del príncipe como garantía ante un futuro incierto.

Fuera de la órbita hispano-marroquí, se apunta a Estados Unidos y Henri Kissinger como cómplices de la actitud marroquí, especialmente desde los semanarios más progresistas. Por su parte, los testimonios explícitos en forma de entrevistas tanto de los mandatarios marroquíes como del presidente argelino Henri de Boumediene son escasos e incluso provocaron el secuestro de algún texto.

Estas generalidades, no obstante, requieren ciertas matizaciones. A excepción de Sábado Gráfico, las revistas ilustradas no proyectan tantos textos de opinión como otras compañeras de quiosco. En su lugar, se muestran más centradas en elaborar reportajes cargados de imágenes, lo cual hace difícil extraer opiniones concluyentes. Por su parte, las revistas satíricas omiten referencias específicas al príncipe Juan Carlos para, en su lugar, concentrar sus ataques en la figura de Hassan II.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Anexo

Publicación

Tirada

Cambio16

365.000

Blanco y Negro

140.000

Sábado Gráfico

112.000

Gaceta Ilustrada

111.000

Tele Radio

97.000

La Actualidad Española

93.000

Destino

56.000

Cuadernos para el Diálogo

48.000

Posible

42.000

Actualidad Económica

35.000

Doblón

30.000

Guadiana

24.000

 

Año: 1975.

Fuente: Fontes de Garnica y Menéndez Gijón, op. cit., p. 165.[6]

 

 

 

 

 

 

 

 

 Bibliografía

—Barrera del Barrio, Carlos, Sin mordaza. Veinte años de prensa en democracia. Madrid, Temas de Hoy, 1995.

—Davara Torrego, Francisco Javier, "La aventura informativa de Cuadernos para el Diálogo", Estudios sobre el mensaje periodísticos, 10, 2004, pp. 201-220.

—Díaz Dorronsoro, José María. Camb16: historia y testimonio de la mítica revista de la transición democrática española, en el 40º aniversario de su fundación. Madrid, Saber&Comunicación, 2012.

—Fontes, Ignacio; Menéndez, Manuel Ángel, El Parlamento de papel: las revistas españolas de la Transición democrática. Madrid, APM, 2004.

—García Martín, Juan Andrés "Doblón: un semanario económico para tiempos de cambio político", Historia Actual Online, 48 (1), 2019, pp. 115-127.

—Gulesserian Kaminsky, María Gabriela, El tratamiento en la prensa canaria de los últimos años de la presencia española en el Sáhara occidental (1973-1976).  Tesis doctoral. Tenerife, Universidad de La Laguna, 2016.

—Laroui, Abdallah, Marruecos y Hassan II: un testimonio de Abdallah Laroui. Madrid, Siglo XXI Editores, 2007.

—Laurent, Eric, Hassan II: la memoria de un rey. Barcelona, Ediciones B. 1994.

—Lemus, Encarnación, Estados Unidos y la transición española: entre la revolución de los claveles y la marcha verde. Madrid, Sílex, 2011.

—Lopata, Marine, "La Transición democrática española a través del prisma de El Papus (1973-1986). Una revista de humor política y socialmente comprometida" en M. C. Chaput y J. Pérez Serrano (coords.), La Transición española. Nuevos enfoques para un viejo debate, Madrid, Biblioteca Nueva, pp. 1-22.

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—Muñoz Soro, Javier, Cuadernos para el Dialogo (1963-1976): una historia cultural del segundo franquismo. Madrid, Marcial Pons, 2006.

—Pando Ballesteros, María Paz, Ruiz Giménez y Cuadernos para el Diálogo. Historia de una vida y de una revista, Salamanca, Cervantes, 2009.

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—Perrault, Gilles, Nuestro amigo el Rey. Barcelona, Plaza&Janés, 1991.

—Powell, Charles T., El piloto del cambio: el rey, la Monarquía y la transición a la democracia. Barcelona, Planeta, 1991.

—Powell, Charles T., Juan Carlos, un rey para la democracia. Barcelona, Planeta, 1995.

—Preston, Paul, Franco, caudillo de España. Barcelona, RBA, 2005.

—Rodríguez Jiménez, José Luis, Agonía, traición, huida: el final del Sahara española. Barcelona, Crítica, 2015.

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 Hemerografía

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ByN, 3.513, 1/11/1975, p. 38-41, “Continúa la “Operación Desbandada” o, más poéticamente, “Operación Golondrina”.

ByN, 3.514, 8/11/1975, p. 11: “El príncipe: un diez”; pp. 19-20: “Don Juan Carlos en el Sahara: un diez”; p. 28: “Gran preocupación en las islas Canarias ante el problema saharaui”; pp. 29: “Traición del presidente de la Yemáa”.

ByN, 3.515, 15/11/1975, pp. 22: “La insolencia del sultán”.

ByN, 3.518, 6/12/1975, p. 27: “La responsabilidad de la ONU con el Sahara”.

Cambio16, 127, 22/04/1974.

Cambio 16, 128, 29/04/1974.

Cambio16, 129, 6/05/1974.

Cambio16, 130, 13/05/1974.

Cambio16, 131, 20/05/1974.

Cambio16, 144, extraordinario. 

Cambio16, 149, 23/09/1974, pp. 10-17: "Huele a pólvora. El Sahara sin velos", por Jorge Martínez Reverte.

Cambio16, 169, 10/02/1975: “Marruecos va a por todas”.

Cambio16, 180, pp. 12-15: “Sahara, caliente, caliente”.

Cambio16, 181, 26/05/1975, p. 3: "Inquietud" (editorial).

Cambio16, 190, 26/07/1975, pp. 14-15: "Sahara. El caso español".

Cambio16, 203, 27/10/1975, p. 3: "Futuro" (editorial); pp. 10-13: "Sahara".

Cambio16, 205, 10/11/1975, p. 3: "Primera batalla"; pp. 38-39: "Corresponsales en Madrid".

Cambio16, 206, 17/11/1975, pp. 12-17: "Sahara. Peligro, peligro"; p.17: "El Sahara no es una finca (II)".

Cambio16, 207, 14/11/1975, pp. 16-20: "Sahara. Guerra verde".

Cambio16, 208, 1/12/1975, pp. 44-45: "Sahara. El sueño marroquí".

CpD, 121, 10/1973.

CpD, 122, 11/1973.

CpD, 123, 12/1973.

CpD, 146, 11/1975, p. 13-15: “El Sahara: Historia de una indecisión”, por Mariano Aguilar Navarro.

Destino, 1.909: 4/05/1974.

Destino, 1.986, 23-2/10/1975, p. 10: “Tiempo perdido tras un slip”, por Josep Meliá.

Destino, 1.989, 13-1/11/1975, pp. 8-10: “Diario de un lector de periódicos”, por Josep Meliá.

Destino, 1.987, 30-5/11/1975, p. 9: “La lenta agonía de Franco”, por Josep Meliá.

Destino, 1.992, 4-10/12/1975, p. 20: “El Frente Polisario afronta el futuro”, Albert Viladot.

Destino, 1.993, 11-17/12/1975, p. 17: “¡Atención al norte de África!”, por Josep Miró i Ardévol.

Doblón, 59, 29/11/1975.

Doblón, 60, 6/12/1975.

Doblón, 54, 25/10/1975, pp. 5-6: “Marruecos empuja”.

Doblón, 55, 1/11/1975: “Alarma en el Sahara”.

Doblón, 57, 15/11/1975, pp. 6-7: “Madrid-Rabat están de acuerdo” y “Saharauis en Madrid”; p. 7: “La verde marcha”.

Doblón, 58, 22/11/1975 p. 7: “Programa de acción del F. Polisario”.

Doblón, 61, 13/12/1975, pp. 7-8: “Los saharauis pierden su tierra”; pp. 20-21: “Argelia, un cliente en peligro”.

Doblón, 62, 20/12/1975: p. 9: “Hassan canta victoria”. 

EP, 94, 15/11/1975, p. 27.

EP, 97, 6/12/1975, p. 18.

EP, 98, 13/12/1975, p. 25.

GI, 996, 9/11/1975, pp. 79-89: “Sahara, adiós”.

GI, 997, 16/11/1975, pp. 59-69: “El ejército del Sahara”.

Guadiana, 7, 2-/06/1975, pp. 9-10: “Una decisión inteligente”.

Guadiana, 12, 7-13/07/1975, p. 3: “Diplomacia pasiva”.

Guadiana, 20, 17-23/09/1975, pp. 34-35: “Portazo marroquí”.

Guadiana, 25, 22-25 de octubre de 1975: pp. 14-17: “Con dolor y pese al sultán. Sahara. Nace un país”.

HL, 180, 18/10/1975, p. 17: “Sonidos africanos”.

HL, 182, 1/11/1975, p. 17: “La aventura hassaní”, por Eduardo Haro Tecqlen.

HL, 188, 13/12/1975, p. 7: “Polisario, Polisario”, por Sixto Cámara.

LAE, 1.239, 6/10/1975, p. 38-45: “En un lugar secreto del desierto con los Polisarios”; p. 46: “Existe un pueblo saharaui”.

LAE, 1.243, 3/11/1975, p. 39: “Inquietud nacional”; pp. 48-49: “La Marcha Verde de Marruecos”.

LAE, 1.245, 17/11/1975, p. 37-38: “Acampados junto a las alambradas”; p. 112: “Respiro nacional”.

Posible, 24, 26-2/07/1975, p. 53. “Vida o muerte para Marruecos”.

Posible, 27, 17-2/07/1975, p. 7: “Nadie quiere morir por el Sahara”.

Posible, 37. 26-2/10/1975, pp. 7-8: “El Sahara y la tradicional amistad”.

Posible, 44: 13-1/11/1975, pp. 5-6: “La Marcha Verde”.

Posible, 47: 4-1/12/1975: pp. 19-20: “El té de El Aaiún, antes de enero”.

Posible, 49: 18-25/12/1975, p. 20: “Situación bética”.

SG, 962, 5/11/1975, p. 21: “Golpe de timón en el Sáhara”, por José María Salomé Gómez.

SG, 961, 29/19/1975, pp. 14-15: “La gran verbena en torno del Sahara”.

SG, 963, 11/11/ 1975.

PF, 45, 2/05/1975, p. 5: “Hassan II ha descubierto un filón en el Sahara”.

PF, 47, 26/05/1975, p. 5: “Ahora se llevan el oro del Sahara”.

PF, 60, 25/08/1975, p. 5: “El Polisario llama a la puerta”.

PF, 61,1/09/1975, p. 5: “Sahara, Sahara, a que nadie ganará”.

PF, 72, 17/11/1975, p. 30-31: “When the moros go marching in”.

PF, 77, 22/12/1975, p. 4: “Bien por el Polisario”.

Triunfo, 573, 22/09/1973.

Triunfo, 605, 4/05/1974.

Triunfo, 606, 11/05/1974.

Triunfo, 611, 15/06/1974.

Triunfo, 620, 17/08/1974.

Triunfo, 622, 31/08/1974.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

www.guerracolonial.es



[1] Entrevista concedida por Jorge Martínez Reverte al autor en Madrid en enero de 2013.

[2] Entrevista proporcionada por Ander Landaburu al autor en Bilbao en julio de 2013.

[3] Entrevista concedida por José García Abad al autor en Madrid el 31 de mayo de 2017.

[4] Hasta el 27 de septiembre de 1975 (nº 177), Hermano Lobo contenía una media de16 páginas, mientras que a partir del 4 de octubre de 1975 (nº 178), el semanario aumentó sus contenidos hasta las 23-24 páginas.

[5] La revista anunció la pausa el día 5 julio de 1975 en su ejemplar 90, no reanudando su actividad hasta el 25 de octubre del mismo año.

[6] Triunfo no se incluye en esta tabla por estar sufriendo una suspensión gubernativa de cuatro meses.