ISSN 2603-6096


Rodríguez Jiménez, José Luis, «Franco nació en África: los africanistas y las campañas de Marruecos» (reseña), Guerra Colonial, (2019), nº4, pp.101-104







Franco «nació en África»: Los africanistas y las Campañas de Marruecos

(Franco «was born in Africa»: The Africanists and the Campaigns of Morocco)

de Daniel Macías Fernández


José Luis Rodríguez Jiménez

Universidad Rey Juan Carlos


Recibido: 6/04/2019; Aceptado: 24/05/2019




El libro de Daniel Macías, profesor de la Universidad de Cantabria y del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado (UNED), es una excelente aportación al conocimiento del ejército colonial español, las campañas de Marruecos y el militarismo y, en consecuencia, al del primer Franco, al del oficial forjado en África. La obra, que sigue la estela de anteriores estudios sobre el militarismo y la violencia colonial española, entre los que destaca el de Sebastian Balfour, Abrazo mortal. De la guerra colonial a la guerra civil en España y Marruecos 1909-1939 (Barcelona, Península, 2002), supone una revisión de lo ya estudiado y aporta nuevos datos e interpretaciones sobre estos temas.

El libro nace de varios trabajos anteriores del autor, algunos contenidos en obras de las que es editor, como El combatiente a lo largo de la Historia y La guerra: retórica y propaganda (Madrid, Biblioteca Nueva, 2014) y de su tesis doctoral leída en la Universidad de Cantabria en 2013. En su presentación, Fernando Puell de la Villa, presidente de la Asociación Española de Historia Militar, señala que se trata de una obra de referencia obligada para el conocimiento de la España del primer tercio del siglo XX, al aclarar y desvelar cuestiones relativas a la acción de España en Marruecos, la cual ocupó un lugar relevante en la gestación de varios hechos de ese período, como el militarismo, las Juntas Militares de Defensa, la proclamación de la Dictadura de Primo de Rivera y el golpe de Estado de julio de 1936. También adelanta a los lectores que el libro viene a llenar una laguna en el análisis de las características de los mandos y las tropas que combatieron en Marruecos; y así es.

El libro se compone de once capítulos, siendo el primero de Introducción, en el que se explican las motivaciones del libro y se reconoce la admiración por el trabajo de Joanna Bourke, Sed de sangre. Historia íntima del combate cuerpo a cuerpo en las guerras del siglo XX ((Barcelona, Crítica, 2008), y se señala la escasa atención del ámbito académico español a la historia de lo militar y que las campañas de Marruecos no han sido una excepción, lo cual resulta un poco injusto si pensamos en los trabajos de María Rosa de Madariaga y otros historiadores españoles. Precisamente, el segundo capítulo está dedicado a exponer el Estado de la cuestión del africanismo y a presentar el enfoque historiográfico en el que se inserta la investigación, la metodología con la que se tratan las fuentes y a establecer las hipótesis de partida. Siguen los capítulos dedicados a los antecedentes del africanismo y a la conformación de este en el transcurso de las campañas de Marruecos.

El capítulo III, El militarismo español y la pesada herencia de la crisis finisecular, muestra que la identidad africanista no nació durante las campañas en Marruecos en el siglo XX, sino durante la crisis de fin de siglo y que la crisis del 98 marcó a un grupo de militares respecto a la política y la sociedad nacional. El capítulo IV, El regeneracionismo castrense, estudia este fenómeno y se centra en una tendencia, la que denomina conservadora-irracionalista, base cultural de los principales africanistas, caracterizada por el espiritualismo, el belicismo, el imperialismo y el pretorianismo. El capítulo V, Las influencias del ambiente ideológico finisecular, aporta una reflexión desde la historia cultural: El darwinismo social, la biología y el evolucionismo; el irracionalismo, el vitalismo y el belicismo; los orígenes del magma intelectual decadentista, con las transferencias francesas; y el navalismo (reivindicación de la importancia del poder naval) en el panorama español. Estudia, por lo tanto, la impronta que algunas corrientes de pensamiento dejaron en el ejército español, algo lógico por la predisposición, desde el 98, a prestar atención a las corrientes contrarias al liberalismo que circulaban en Europa antes y después de la Primera Guerra Mundial.

El capítulo VI, Civilización frente a barbarie, trata del discurso imperialista español, suma de argumentos filantrópicos y de la superioridad racial, religiosa y económica de la metrópoli. Muestra la similitud entre las ideas imperialistas del ejército español y las de los demás ejércitos europeos de la época, que se unen a las ideas mostradas en el capítulo anterior, y las características propias, que, en realidad, lo son solo parcialmente: los tópicos sobre el moro, fanático, primitivo, salvaje, procedentes de la historia propia, y los derivados de la idea del exotismo oriental, emanados del romanticismo europeo, que vinculaba lo musulmán con lo oriental, no siempre con connotación negativa. El capítulo VII, Condicionantes bélicos y espiral de violencia en el Marruecos español, es el que trata de la acción bélica y de su escenario, con una acertada estructura: El escenario de la guerra, La resistencia armada indígena, La guerra colonial: una espiral de violencia, con este epígrafe, que responde a la existencia de una guerra parcialmente irregular y siempre brutal, sin respeto a las leyes de la guerra, subdividido en tres partes sobre las prácticas de guerra (guerra aérea, guerra terrestre y guerra química); se echan en falta una mayor atención a la práctica de cortar cabezas, que fue practicada por ambos contendientes, y referencias y la comparación con las brutalidades cometidas por otros ejércitos. Escribe Macías que los principales marcadores de la frontera grupal del colectivo objeto de estudio resultaron de su estancia en la colonia y de su experiencia bélica, vividas e interiorizadas de una forma tal que acabaría por forjarse un imaginario colectivo grupal que es lo que constituye la esencia del africanismo» (pp. 25-26).

El capítulo VIII, Características antropológicas y culturales del africanismo, es un homenaje a la nueva historia militar, escuela bien conocida por el autor por su impulso a los Coloquios Internacionales de Historia Bélica. Trata de la virilidad, relacionada esta con la guerra y con el ocio, la estética africanista y la cultura mortuoria del africanismo. Es decir, el autor profundiza aquí en los perfiles grupales que las campañas marroquíes, con sus escenarios en la vanguardia y la retaguardia de las operaciones, dan al grupo estudiado, y en cómo es asimilado el conflicto a partir de una mentalidad que está en proceso de formación. Con los años, la virilidad, la hombría, la valentía, real o exagerada, serían esgrimidas por los africanistas como elementos de legitimación para asumir la salvación de la patria y el ejercicio del poder político. El capítulo IX, La forja de un imaginario: Especificidades y border markerkers, con dos epígrafes, La oposición al pacto, a la inacción y a la moderación y El combatiente africanista, nos internamos, dice el autor, en la historia de la conformación del sector africanista, que es reconstruida atendiendo a una serie de puntos de inflexión, desde el desastre en el Barranco del Lobo (1909) a la victoria sobre la insumisión cabileña (1927). Macías muestra cómo, del descontento de un sector de la oficialidad con la línea pactista con los jefes cabileños impulsada por varios gobiernos, nació un comportamiento grupal partidario de una actuación militar contundente contra las cabilas insumisas, del cual formaron parte alteraciones del orden castrense (faltan aquí fuentes referidas a Franco, como las contenidas en J. L. Rodríguez Jiménez, ¡A mí la Legión! De Millán Astray a las misiones de paz, Barcelona, Planeta, 2005, pp. 204-223), y signos de solidaridad entre los descontentos. El capítulo X, Las bestias negras del africanismo, trata obviamente de los enemigos de los africanistas, de los interiores, las Juntas de Defensa y los partidos y sindicatos nacionales de inspiración internacionalista, y de los exteriores, el comunismo y el movimiento panislámico.

El capítulo XI está dedicado a las Conclusiones, que inciden en la demostración de la existencia en el ejército español del primer tercio del siglo XX «de un sector diferenciado al que le definió un imaginario grupal forjado fundamentalmente en las Campañas de Marruecos» y, asimismo, en la conceptualización del africanismo, cuyo imaginario se construyó sobre la estancia en el protectorado y la experiencia bélica.

Cierra el libro una extensa Bibliografía en la que, no obstante, faltan aportaciones de autores militares, tal vez útiles para fijar las características de los contendientes de la guerra de Marruecos, y una mayor atención a los estudios sobre la Legión, por ejemplo, se incluye un trabajo de Miguel Ballenilla, poco utilizado, pero no La Legión 1920-1927 (Lorca-Murcia, Fajardo El Bravo, 2010).

Pese a su título, este no es un libro sobre Franco. Si es una aportación digna de mención al conocimiento de las campañas en Marruecos y los africanistas. Ayuda a vislumbrar a estos como, en palabras del autor, un grupo bien definido y aglutinado por un imaginario específico vinculado a la herencia dejada en el ejército por la crisis del 98 y a la experiencia bélica en el protectorado norte de España en Marruecos.














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