ISSN 2603-6096


Ramírez Ruíz, Raúl, «La China de los Señores de la Guerra (1916-1928): caudillos, camarillas y guerras», Guerra Colonial, (2019), nº4, pp.43-71







La China de los «Señores de la Guerra» (1916-1928): caudillos, camarillas y guerras

(China of the "Lords of War" (1916-1928): warlords, cliques and wars)



Raúl Ramírez Ruíz

Universidad Rey Juan Carlos


Recibido: 15/05/2019; Aceptado: 22/06/2019








Resumen

En las siguientes páginas se describe lo que tradicionalmente se ha llamado «la era de los señores de la guerra» en China (1916-1928). Tras el hundimiento de la dinastía Qing y la muerte sin sucesor del dictador Yuan Shikai, no hubo ningún poder capaz de aglutinar suficiente autoridad y legitimidad para unir toda China. Los líderes militares convirtieron sus divisiones en ejércitos privados y ellos mismos se convirtieron en señores feudales que soñaban ser emperadores. Para ello, se aliaron con potencias extranjeras, Japón, Reino Unido y EEUU, principalmente, que a su vez, los utilizaron ellos, a los caudillos chinos, para repartirse, de facto, China. Mientras, en el sur un grupo de idealistas nacionalistas y comunistas llamaron a los soviéticos para que les ayudasen. En resumen, las siguientes páginas tratan de la lucha entre el pasado y el futuro, entre el pueblo chino y el imperialismo


Palabras clave

China, Guomindang; Señores de la guerra; Era de los señores del guerra; Camarillas militares; República China; Expedición al Norte.


Abstract

The following pages describe what has traditionally been called «Warlords Era» in China (1916-1928). After the collapse of the Qing Dynasty and the death, without successor of the dictator Yuan Shikai, there was no power capable of bringing together enough power and legitimacy to unite whole China. The military leaders converted their divisions into private armies and they themselves became feudal lords who dreamed of being emperors. To do this, they allied with foreign powers, Japan, the United Kingdom and the US, mainly, which in turn, they used them, to the Chinese warlords, to divide among them China. Meanwhile, in the south a group of nationalist and communist idealists called on the Soviets to help them. In summary, the following pages tell us about the struggle between the past and the future, between the Chinese people and imperialism


Keywords

China, Guomindang; Chinese warlords; Warlords Era; Military cliques; Chinese Republic; Northern Expedition



El fin del mundo sinocéntrico.

A lo largo de los siglos, China aislada en extremo oriente, creó su propia visión del mundo, el sinocentrismo. El «Zhong Guo», el país del centro, era el país más civilizado de la tierra en torno al cual giraban los demás países. Un mundo ordenado donde «todo bajo el cielo» era regido por el «hijo del cielo» y la historia se movía en círculos, o más bien en espiral, en torno al ciclo dinástico. Esas certezas empezaron a erosionarse en el siglo XVIII con la llegada de los conceptos científicos occidentales; fueron puestos en duda a partir de las guerras del opio y se hundieron definitivamente con la caída de la dinastía Qing en 1911 (Ramírez Ruiz, 2016: 145-153).

Hubo una última oportunidad para revivir el sistema imperial, y con ello la visión clásica de China, fue con la dictadura de Yuan Shikai, el general en jefe del ejército del norte, el Beiyang, que tras hacerse con el poder de la naciente y débil república el 1 de enero de 1913, soñó con proclamarse emperador, de hecho, lo hizo, con el nombre de Hongxian. Pero las potencias extranjeras, especialmente Japón, no lo reconocieron y tanto sus propios generales como los viejos revolucionarios del sur, se sublevaron. Obligado a no tomar posesión, Yuan Shikai, el discípulo de Jung Lu, el que traicionó al Emperador Guangxu, el capitán general de Pekín, el bravo general que defendió Corea frente a los japoneses, el hombre que hizo abdicar a los Qing y secuestró la victoria de la república (RAMÍREZ RUIZ, 2018: 123-125), murió, de tristeza, dicen las fuentes (FITZGERALD, C. P., 1972: 203-211).

Tras la muerte del dictador, el poder central se derrumbó dejando vía libre a los «Señores de la Guerra»: los gobernadores militares de las distintas regiones (dujun) se transformaron en señores feudales dotándose de plenos poderes.

Desaparecido Yuan Shikai, nadie consiguió imponer su autoridad sobre el conjunto del país hasta la reunificación que diez años después lograría Chiang Kai-shek. Ya que, aunque subsistió un «gobierno chino» y un presidente de la República, este «gobierno central» no pasaba de ser otro «poder regional» centrado en Pekín y sus alrededores, sometido a los señores de la guerra del norte y bajo la tutela de Tokio. Porque, desaparecido un poder central chino, las potencias exteriores competirán en China, y usarán a estos caudillos como peones en el gran juego de dominar oriente. Tres, en realidad cuatro, serán los poderes que diriman su influencia a través de ellos: Japón, el más cercano e influyente; la coalición anglosajona, el Imperio Británico y Estados Unidos, que raramente separaron sus intereses; y, tras 1920, la Unión Soviética. Las guerras de los Señores de la Guerra también serán sus guerras.

En la década que va de 1916 a 1926 tenemos dos generaciones de «Señores de la guerra». Al principio, los subordinados de Yuan Shikai en el Beiyang (ejército del norte) dominaron la escena, pero pronto fueron sustituidos por «hombres nuevos» que se impusieron a partir de 1922. Fueron, estos segundos, los auténticos «señores de la guerra», «warlords», «caudillos» o «dujun», enérgicos y sin escrúpulos, que soñaban con dominar toda China (RAMÍREZ RUIZ, 2018: 129),.



La primera Generación de señores de la Guerra

El Norte: El dominio de los Generales del Beiyang

Después de la muerte de Yuan Shikai la situación se deterioró rápidamente y los generales del ejército chino, respaldados cada uno por una potencia imperialista, se hicieron con el poder real en el país. Aparecieron diversas camarillas. En el sur, apareció la «Camarilla de Yunan» encabezada por Tang Jiyao, que dominaba Yunan y Guizhou, y la «Camarilla de Guangxi» encabezada por Lu Rongting, que dominaba Cantón y Guangxi. Ambas formadas en el reciente levantamiento anti-Yuan Shikai (contra su proclamación imperial) y respaldadas, respectivamente, por británicos y norte-americanos.

Los generales del ejército del norte (Beiyang) se dividieron en dos bandas. De un lado, la «Camarilla de Anhui», encabezada por Duan Qirui, respaldada por Japón, y que dominaba Pekín (y el gobierno), más Anhui, Shaanxi, Shandong, Zhejiang, Fujian y otras provincias. De otro, la «Camarilla de Zhili», encabezada por Feng Guozhang, respaldada por los británicos y que dominaba Jiangsu, Jiangxi y Hubei. En el Noreste (Manchuria) Zhang Zhuolin, con el apoyo de los japoneses, extendía su poder respaldado por la llamada «Camarilla Fengtian», en Liaonig, desde donde jugaba el papel de balance entre las «camarillas» de Anhui y Zhili. Decenas de señores de la guerra menores ocupaban su propio territorio (HSI-SHENG CH’I, 1976: 10-35).

En esta etapa inicial, los verdaderos dueños del poder en Pekín eran los generales del Beiyang. Tras la muerte de Yuan Shikai, en junio de 1916, fue nombrado presidente Li Yuanhong, perteneciente a la «Camarilla de Zhili», y como primer ministro, Duan Qirui, de la «Camarilla de Anhui». Este segundo era el verdadero hombre fuerte del país, pero fue incapaz de acaparar el poder de su predecesor (Yuan Shikai) por lo que trataba de gobernar negociando entre las diversas camarillas. Esta situación de equilibrio abocaba, más pronto que tarde, a la lucha entre facciones. Esta, se desatará en torno a la participación de China en la Primera Guerra Mundial y tendrá como invitado de piedra al depuesto Emperador Puyi.

El presidente Li Yuanhong apoyado por la «camarilla de Zhili», con el respaldo de Estados Unidos, se oponía a la declaración de guerra a Alemania. Sin embargo, el poderoso primer ministro, Duan Qirui, apoyado en su «camarilla de Anhui» y con el respaldo de Japón, obligó al parlamento y al Presidente Li Yuanhong a aceptar la declaración de Guerra.

En mayo de 1917, con el apoyo de fuerzas británicas y norteamericanas, Li Yuanhong, como presidente, depuso al premier Duan Qirui. Pero, Duan Qirui decidido a retomar el poder por la vía de la fuerza militar, incitó a los señores de la guerra de Zhili, Fengtian (Liaoning), Shandong, Henan y otras provincias a declarar la independencia, organizó un «Cuartel General de las Provincias Independientes» en Tianjin desde donde anunció que enviaría tropas a Pekín. Sin ninguna fuerza militar propia, Li Yuanhong se vio obligado a llamar al gobernador militar de Anhui, Zhang Xun, para actuar como mediador.

Zhang Xun era favorable a la restauración de los Qing. Con el respaldo secreto de Duan Qirui, primero obligó a Li Yuanhong a disolver el parlamento, luego dirigió su ejército a Pekín, obligando a Li Yuanhong a dimitir. El 1 de julio, restauró a Puyi en el trono. Todo el país se levantó de inmediato. En Shanghái, Sun Yat-set llamó a una reunión conjunta de revolucionarios y figuras militares y políticas, y emitió una declaración en la que condenaba a las fuerzas restauracionistas (AISIN-GIORO, 2010: 85-95).

Al ver que el objetivo de expulsar al presidente Li Yuanhong y la disolución del parlamento se había logrado, Duan Qirui, denunció la restauración, tomó el poder desde el mismo cargo de premier que ostentaba y, de acuerdo con los intereses japoneses, declaró la guerra a Alemania en agosto de 1917.

Duan Qirui no restaurará la constitución ni el parlamento, sino que intentó unir el país por la fuerza. Para conseguir fondos pidió un nuevo préstamo a Japón de 380 millones de yenes. Con ello, el dominio japonés sobre el gobierno de Pekín se convertía en absoluto.



El Sur revolucionario: Sun Yatsen y los generales que se fingen constitucionalistas

Mientras, el Sur de China vivió en un estado de semi-independencia, rechazando a los señores de la guerra norteños, pero padeciendo un régimen similar. No en vano, Sun Yat-sen, que regresó tras la muerte de Yuan Shikai, intentó reorganizar el movimiento nacionalista y poner en pie una República unida. Condenó a Duan Qirui por fingir republicanismo cuando en realidad era un autócrata e hizo llamamientos para mantener el constitucionalismo y restaurar el parlamento.

En septiembre de 1916 llamó a una reunión extraordinaria en Cantón, y estableció un gobierno militar para defender la constitución. Sun Yat-sen fue elegido Generalísimo y Lu Rongtong y Tang Jiyao como sus mariscales. Estos señores de la guerra sureños parecían defender la constitución, pero en realidad, sólo pensaban en mantener el poder en sus propios territorios. Estos militares intrigaron con otros oficiales y algunos políticos y manipularon el Parlamento Extraordinario, de tal manera que en el 18 de mayo dieron un golpe militar y Sun Yat-sen fue obligado a abandonar Cantón. Sun Yat-sen sacaría importantes lecciones de esta traición, se dice que llegó a afirmar: «los señores de la Guerra del Sur y del norte son chacales de la misma camada». (BAI SHOUYI, 2008: 460)

Sun Yat-sen no tuvo ningún eco hasta que se produjo el «Movimiento del Cuatro de Mayo» de 1919. Indirectamente la ola de nacionalismo que barrió China le permitió volver a colocarse como «Presidente Extraordinario» del gobierno republicano del sur (21 de abril de 1921). En esta ocasión se alineó coyunturalmente con el caudillo local, Chen Jiongming y dejó establecida su base revolucionaria en Cantón. Aunque, Sun Yatsen pronto discutiría con el general Jiongming, pues China aun padecería una década de bajo el dominio de estos warlords (BAI SHOUYI, 2008: 455-460).



El «Movimiento del Cuatro de Mayo»

En 1918 terminó la I Guerra Mundial con la derrota de Alemania. En 1919 Gran Bretaña, Francia, EEUU y otros vencedores convocaron en París una conferencia de paz. Como una potencia aliada más, China también acudió a dicha reunión. En esa conferencia China reclamó que le debía ser devuelta la soberanía sobre la provincia de Shandong, que había sido usurpada por Alemania antes de la guerra. Los aliados no solo no escucharon las demandas chinas si no que transfirieron todos los derechos de Alemania sobre dichos territorios a Japón y obligaron a los representantes chinos a firmar.

Estas noticias causaron una explosión de indignación en China y, el 4 de mayo de 1919, los estudiantes de la Universidad de Peking y de otras altas instituciones educativas se manifestaron en la Plaza Tiannanmen gritando «Devolver Qingdao» y «Abajo con los traidores». Asaltaron e incendiaron la casa de Cao Rulin, Viceministro de Exteriores de China y enviado del gobierno chino a la Conferencia de Paz de Versalles. Y también agredieron al Alto Comisionado chino en Japón, Zhang Zongxiang, responsable de haber firmado las «Veintiuna Demandas» de Japón, que se encontraba allí1.

El gobierno reprimió las manifestaciones, deteniendo a más de mil estudiantes. Esto provocó que la indignación se extendiera por todo el país, con un corolario de huelgas estudiantiles y obreras. Frente a la enorme presión, el gobierno del Pekín, presidido por Xu Shichang (Hsu Shih-chang) tuvo que liberar a los estudiantes arrestados y cesar a los ministros pro-tratado Cao Rulin, Zhang Zongxiang y Lu Zongyu. Finalmente, la delegación china, apoyada por el presidente norteamericano W. Wilson, se negó a firmar el tratado lo que marcó el triunfo final del «Movimiento del Cuatro de Mayo». (PALACIOS y RAMIREZ, 2011: 219-220).



La segunda Generación de señores de la Guerra

Cómo se dijo anteriormente, a partir de 1921-1922, aparecerá una segunda generación de señores de la guerra. Fueron, estos segundos, los auténticos «caudillos», aventureros sin escrúpulos, con los que hubo de luchar la República de China para poder sobrevivir. En realidad, nos encontramos ante un grupo de hombres, de generales, educados bajo los parámetros del mundo «sinocéntrico», donde el concepto de autoridad imperial estaba muy claro, que se hicieron fuertes y poderosos en las décadas en las que aquella autoridad había desparecido. Ello explica porque al repasar estos años de la historia de China encontramos a unos hombres «nada fiables», que cambian continuamente de aliados, se traicionan unos a otros y parecen extremadamente «sensibles» al soborno, la corrupción y la mentira.

En definitiva, estamos ante unos hombres que educados bajo el sistema imperial aun no entendían el mundo moderno, de nacionalismo y comunismo, que estaba creciendo a su alrededor. Carentes del referente de autoridad que era el poder imperial no respetaban, ni reconocían, otra autoridad que la que dimanaba del poder de sus propios ejércitos particulares, de su propio poder.

Todos ellos están encuadrados en unas segundas «camarillas militares», más débiles y difusas en el sentido de jerarquía y lealtad, que las anteriores, donde la traición dentro de ellas es habitual. Las camarillas de esta generación se agrupaban de una manera laxa en cuatro grupos: Por un lado, en el Sur en torno al Guomindang y el gobierno republicano de Sun Yat-sen, tenemos a los oficiales del nuevo ejército de Chiang Kai-shek , la conocida como «Camarilla de Whampoa» y sus aliados la «Camarilla de Guangxi» (liderada por Li Zongren); en el norte se encontraba la poderosa «Camarilla de Zhili» (liderada por Wu Peifu), que domina Pekín; la «Camarilla de Shanxi» (liderada por Yan Xisan) y la «Camarilla de Fengtian» (liderada por Zhang Zuolin), que domina Manchuria. El equilibrio de poder entre ellas siempre fue inestable y llevó a que estas «camarillas» combatieran entre sí en diversas «guerras civiles» durante la década de los veinte: Guerra Zhili-Anhui, 1920; Primera Guerra Zhili-Fengtian, 1922; Segunda guerra Zhili-Fengtian, 1924; Guerra anti-Fengtian, 1925-1926; Expedición del Norte, 1927-1928; y Guerra de las Planicies Centrales, 1930 (RAMIREZ RUIZ, 2018: 131-132).



Los caudillos y sus camarillas

A) Duan Qirui y la Camarilla de Anhui

La camarilla de Anhui fue la primigenia. Como todas las pioneras, nació de una facción de oficiales del Beiyang ligados por su común origen territorial, Anhui, y en torno al más prestigioso de entre ellos, Duan Qirui. Pero, por otro lado, también se la puede considerar la legítima heredera del ejército Huai o Anhui que Li Hongzhang creó para combatir la Rebelión Taiping (RAMIREZ RUIZ, 2018: 66-67). Desde el primer momento, contó con el respaldo de Japón.

Su líder fue Duan Qirui (1865-1936), posiblemente el hombre más poderoso de China tras la muerte de Yuan Shikai (1916) y hasta 1920. Descendiente de una familia militar ligada a Li Hongzhang, se formó en la Academia militar de Tianjin y en Alemania. A su regreso ingresó en el Beiyang, donde pronto llamó la atención de Yuan Shikai, que lo nombró director de la Academia militar de Baoding, donde se formaban los jóvenes oficiales del Beiyang. No había lugar mejor para establecer relaciones, poniendo las bases de la camarilla de Anhui. Yuan Shikai, confiaba tanto en él, que incluso le entregó la mano de su hija adoptiva, bajo su gobierno fue gobernador provincial, ministro de defensa y primer ministro.

El poder acumulado por Duan Qirui le hizo sospechoso ante los ojos de su protector y, este, detuvo sus ascensos. Como consecuencia, cuando Yuan se quiso proclamar emperador, Duan Qirui se opuso como la mayoría de sus colegas del Beiyang. Repuesto en el cargo de primer ministro, era el hombre más poderoso de China cuando el 6 de junio de 1916 murió Yuan Shikai. Maniobró en la sombra y nombró presidente de la república al débil Lu Yuanhong, que actuaría como su delegado civil. Nunca respetó la constitución, ni la intentó aplicar. Como ya se ha visto en estas páginas, fue el hombre que implicó a China en la I Guerra Mundial. Ello traerá consigo el «Movimiento Cuatro de Mayo». Desacreditado tras 1919, derrotada su camarilla en 1920, su estrella se apagará. Volverá a ocupar el poder en Pekín como hombre de equilibrio entre las camarillas de Zhili y Fentiang, entre noviembre de 1925 y abril de 1926. Pero solo fue un títere que, no obstante, pasaría a la historia como el responsable de la «matanza del 18 de marzo» de 1926 (BONAVIA, 1995: 41-46).



B) Wu Peifu y la Camarilla de Zhili

La Camarilla de Zhili surgió tras la muerte de Yuan Shikai, en torno a Feng Guozhang, del seno de la Camarilla de Beiyang. Recibió su nombre de la Provincia que rodea a Pekín zona de origen o de servicio de la mayoría de los oficiales que se integraron en ella. El verdadero hombre fuerte de esta camarilla fue Wu Peifu (P'ei Wu-fu), dominó Pekín y su gobierno entre 1917 y 1924 posición desde la que aspiró a dominar toda China. Wu Peifu (1874-1939) fue hijo de un comerciante que hizo carrera en el ejército de Yuan Shikai, ascendiendo rápidamente a partir de 1912 y tras la muerte de Yuan Shikai se convirtió en el «protector» del débil gobierno de Pekín. En 1922 derrotó a Zhang Zuolin cuando este intentaba hacerse con Pekín y extendió su poder e influencia por todo el norte y el centro de China. El éxito le animó a iniciar una campaña para conquistar toda China por las armas. Sin embargo, los desacuerdos con sus aliados y la represión con la que sofocó la huelga del ferrocarril Hankou-Pekín de 1923 le hicieron perder su popularidad entre el pueblo y ciertas posiciones claves para defender su territorio. De tal manera que, en 1924, fue derrotado por el nuevo ataque Zhang Zuolin en Tianjin, pues mientras la batalla aún se estaba luchando, fue traicionado por Feng Yuxian que abandonó el frente y se dirigió con su ejército el Guominjun a Pekín donde dio el conocido «Golpe de Pekín» el 23 de octubre de 1924, lo que supuso el fin de la Segunda Guerra Zhili-Fengtian. Se retiró al Sur donde fue acogido por su antiguo protegido Sun Chuanfang, ahora caudillo militar de las cinco provincias del Yangtsé. Tuvo una nueva oportunidad de volver a primera línea en la «Guerra anti-Fentiang» que se desató entre 1925 y 1926 ante el poder acaparado por Zhang Zuolin. Su protagonismo terminó cuando su discípulo cambió de aliados y se coaligó con el «traidor» Feng. Tras la Expedición del Norte hubo de retirarse de la política activa. Como a otros de los antiguos warlords, Chiang Kai-shek le ofreció cargos institucionales en la nueva República, los aceptó y se opuso a la invasión japonesa de Manchuria. Pero su odio al Chiang Kai-shek y al Guomindang le impulsaban a negociar secretamente con los japoneses en medio de las cuales moriría de una infección mal curada (MARTINEZ CARRERAS, 1997: 104).



C) Feng Yuxiang y el Guominjun

Feng Yuxiang (Feng Yu-hsiang), hombre temerario, preocupado por mantener su aspecto campesino fue llamado el «general cristiano», «el general rojo» o el «general traidor». Llegó a fundar un ejército propio, el Guominjun, «Ejército Popular Nacional», que dirigió bajo una ideología muy similar a la del Guomindang, pero en su caso fusionaba: cristianismo, nacionalismo y socialismo. Dominó gran parte de las provincias Noroccidentales de China. Feng Yuxiang (1882-1948) era hijo de un militar Qing y se incorporó al ejército como soldado auxiliar a la edad de 11 años. Fue ascendiendo en el rango gracias a sus méritos, logrando gran popularidad entre sus camaradas de armas. Se caracterizó por actuar, en cada conflicto que se desataba, según su propia y variante conciencia. Así, era un oficial del Beiyang en 1911 pero se unió a la rebelión contra la Dinastía Qing. Posteriormente, volvió al Beiyang y se convirtió en un fiel aliado de Yuan Shikai. Tras su muerte se unió a la «Camarilla de Zhili» bajo las órdenes de Wu Peifu, pero le traicionó en 1924, facilitando la victoria de «Camarilla de Fengtian» y permitiendo a Zhang Zuolin tomar Pekín; pero en ese momento fue él quien invitó a Sun Yat-sen a ir a la capital a formar un gobierno nacional, pero Sun moriría nada más llegar. Desde ese momento se convirtió en aliado del Guomindang, apoyó la «Expedición del Norte» y se convirtió en amigo de Chiang Kai-shek (llegó a pro-clamarse «hermano de sangre», de manera ritual). Sin embargo, también rompió con él y ante la consolidación su poder, se sublevó en lo que se llamó la «Guerra de las Planicies Centrales», en 1930. A partir de 1933, no tuvo poder real, aunque ocupó diversos cargos en el «gobierno nacional», adscrito a la facción revolucionaria del Partido Nacionalista, fue muy crítico con la inacción de Chiang Kai-shek frente a los japoneses (RAMIREZ RUIZ, 2018: 133-134).



D) Zhang Zuolin y la Camarilla de Fengtian

La «Camarilla de Fengtian» surgió como una de las sucesoras de la «Camarilla de Beiyang», fue fundada por Zhang Zuolin y recibió su nombre por la provincia natal de la mayoría de sus oficiales, Fengtiang, hoy conocida como Liaoning.

Zhang Zuolin (Chan Tso-lin) fue un antiguo bandido que consiguió crear un reino casi independiente en Manchuria dominando durante algún tiempo Pekín y la China del norte fue conocido como el «Viejo Mariscal», para diferenciarlo de su hijo, Zhang Xuelinag. Zhang Zuolin (1875-1928), nació en una familia campesina de la provincia de Fengtian. A los veinte años se alistó como voluntario para combatir en la guerra sino-japonesa (1894-1895). Al acabar la guerra volvió a su tierra donde se convirtió en bandolero. Durante la rebelión bóxer, ante el vacío del poder, se convirtió en el único poder armado chino en una región patrullada por unidades japonesas y rusas, lo que hizo que para 1903 el gobierno central lo incorporara al ejército imperial. Aunque siguió estando a medio camino de las fuerzas del orden y el bandidaje, su posición como representante del gobierno se reforzó tras la guerra ruso japonesa (1904-05). Se mantuvo fiel a los Qing durante la rebelión de 1911 y posteriormente se alió con Yuan Shikai. Pero no consolidó su poder de manera oficial hasta 1916 al ser nombrado tutuh (gobernador) de Fentiang. Para 1919 ya dominaba las tres provincias de «Manchuria» (Fengtian, Jilin y Heilongjiang), desde donde extendió su poder hacia Mongolia y el Norte de China. Desde 1920 los japoneses lo convirtieron en su aliado. Aprovechando la lucha entre el Guomindang, la «Camarilla de Zhili», Feng Yuxian y Yan Xishan, en las guerras entre «señores de la guerra», logró hacerse con el control de Pekín y para 1925 ya se había convertido en el caudillo militar, más poderoso de China. De hecho, fue nombrado Presidente de la República entre 1927 y 1928, bajo el título de «Generalísimo del Gobierno Militar». Fue el principal enemigo a batir en la «Expedición del Norte». Derrotado hubo de retornar a Manchuria. Allí, los japoneses, considerándolo ya inútil y un rival en Manchuria, decidieron asesinarlo. Su muerte significaba que los militaristas japoneses iniciaban el camino hacia la anexión total de Manchuria. Y, por otro lado, causaría la hostilidad personal de su hijo Zhang Xueliang hacia los japoneses que marcaría la historia de China, a través del «Incidente de Xi'an» (RAMIREZ RUIZ, 2018: 132-133).



E) Yan Xisan y la Camarilla de Shanxi

Yan Xisan (Yen Hsi-shan), natural de Xinzhou, Shanxi (1883–1960), fue menos poderoso que otros de los aquí presentados, pero más estable pues mantuvo su poder sobre la provincia de Shanxi entre 1911 y 1949. De hecho, la «Camarilla de Shanxi», fue su creación personal. Oficial cercano a Duan Qirui, nunca llegó a unirse a la «camarilla Zhili», prefirió reforzar su poder personal en su tierra natal. Es el prototipo de aquellos caudillos entre modernizadores y tradicionalistas que no respetaban ninguna alianza ni autoridad más allá de sus intereses personales. Descendiente de una poderosa familia de banqueros de Shanxi, su padre se arruinó a finales del siglo XIX y él se vio obligado a matricularse en una escuela militar gratuita. En 1904 fue enviado a Japón estudiar en diversas academias militares, graduándose por la Academia del Ejército Imperial Japonés, en 1909. Mientras estuvo en Japón conoció a Sun Yat-sen y se unió a su Tongmenghui. Sin embargo, aislado en el norte, demasiado cerca de Yuan Shikai, nunca llegó a ofrecer un apoyo decidido al Guomindang. Pero gracias a su ambigua posición consiguió que Yuan Shikai pactara con él y respetara su área de influencia, lo mismo ocurrió con Chiang Kai-shek , al cual apoyó durante su expedición al norte (1927), pero luego le traicionó inmediatamente uniéndose a la rebelión conocida como la «Guerra de las Planicies». Derrotados en 1930 supo volver a pactar con Chiang Kai-shek y retener Shanxi, donde se convirtió en el único representante del Partido Nacionalista. A través de todos los avatares históricos, gobernó Shanxi, como un estado independiente haciendo equilibrio entre el gobierno central y otros señores de la guerra e, incluso, con los guerrilleros comunistas. En el momento del desplome del régimen nacionalista, y mientras Shanxi estaba cayendo en manos de los comunistas, viajó a Nanjing para pedir más ayuda. No volvería a su «pequeño reino». A cambio tuvo el «honor» de ser nombrado «Primer Ministro de China» en junio de 1949, el premier que viviría el traslado de la República de China desde el continente a Taiwán, cesó en marzo de 1950 (RAMIREZ RUIZ, 2018: 134-135).



F) Chiang Kai-shek y la Camarilla de Whampoa

Chiang Kai-shek (1887-1975) no es realmente un señor de la guerra, sino el que «casi» acabó con todos ellos y su «camarilla de Whampoa» no es una verdadera camarilla de militares, sino el fruto de una academia militar creada, exclusivamente, para acabar con las camarillas militares.

Chiang Kai-shek nació en Ningbo (Zhejiang), pertenecía a una familia adinerada de comerciantes de sal. Huérfano de padre a los 8 años, desde adolescente se formó como soldado en diversas academias militares, primero en Baoding y, posteriormente, en Japón. Sirvió en el ejército imperial japonés entre 1908 y 1911, momento en el que estableció contacto con los movimientos revolucionarios nacionalistas chinos. Regresó a China para unirse a la Revolución de 1911.

Sun Yat-sen marcó su futuro al elegirlo para crear un ejército revolucionario. Con tal fin lo nombró Comandante de la Academia Militar de Whampoa, con lo que le dio autoridad sobre el naciente ejército nacionalista. Chiang se casará con la hermana de la viuda de Sun Yatsen, Song Mayling, y con ello se hará con el control de los intereses económicos de la riquísima familia de Song. Así pues, en el momento de hacerse con el poder tras la muerte de Sun Yatsen, Chiang Kai-shek contaba con la lealtad del Ejército Nacionalista, con el poder económico de los Song y la legitimidad como heredero político (emparentado) de Sun Yat-sen. Con todo este bagaje se hizo con poder en el partido y en el Estado.

Entre 1927 y 1937 Chiang fue el líder absoluto de China, la unificó venciendo a los Señores de la Guerra, aisló y neutralizó a los comunistas, la resituó en el panorama de las grandes potencias y lanzó un programa de regeneración nacional llamado «Vida Nueva». Sin embargo, no fue capaz de explicar convincentemente a la población China su estrategia de contención frente a Japón. Por ello, y pese a vencer en la Guerra Mundial perdió el favor del pueblo y tras la guerra civil se vio obligado a huir a Taiwán, para crear una base desde la que reconquistar China. Nunca lo lograría (RAMIREZ RUIZ, 2018: 144).



Las guerras por la hegemonía sobre la China dividida.

Guerra Zhili-Anhui (julio 1920)

En 1920, la Camarilla de Anhui, encabezada por Duan Qirui, llevaban cuatro años controlando el gobierno central de Pekín, pero había salido muy debilitada del «Movimiento del Cuatro de Mayo». Este desprestigio fue visto por los generales de la camarilla de Zhili, respaldados por británicos y estadounidenses, como una oportunidad para derrocar ese poder pro-japonés. Preparando el terreno, Wu Peifu, hombre fuerte de la camarilla Zhili, publicó un telegrama abierto criticando duramente la firma del Tratado de Paz de París por el gobierno de Pekín. 

Después de la muerte de Feng Guozhang en diciembre de 1919, Cao Kun (1862-1938) se convirtió en el líder de la camarilla Zhili.  En abril de 1920, Cao Kun y otros señores de la guerra formaron una alianza anti-Anhui a la que se unió la camarilla de Fengtian, pues el amplio poder del gobierno de Pekín había puesto en peligro la hegemonía de Zhang Zuolin en Manchuria.

En julio de 1920, estalló la guerra entre la camarilla de Zhili (aliada a la Fengtiang) y la camarilla de Anhui.  Los combates estallaron a lo largo de líneas ferroviarias Pekín- Hankou y Pekín-Tianjin.  La victoria parecía estar del lado de Anhui, que contaba con respaldo de tropas japonesas, pero una maniobra sorpresiva de Wu Peifu hizo caer el cuartel general de Anhui. La coalición Zhili-Fengtian salió victoriosa.  Duan Qirui se vio obligado a renunciar y las camarillas Zhili y Fengtian tomaron el control conjunto del gobierno de Pekín.

Esta guerra supuso el fin de la unidad de acción de los antiguos oficiales del Beiyang, consagró a Wu Peifu como el líder militar más importante de China, pero también incrementó el poder de la camarilla de Fengtian (Zhang Zuolin) más allá de su verdadera participación en la guerra y peso en la política china (GERNET, J., 2015: 49).



Primera guerra Zhili-Fengtian (abril de 1922 - junio de 1922)

Tras la victoria, se desató una espiral de tensión entre la camarilla Zhili, respaldada por el Reino Unido y Estados Unidos, y la camarilla Fengtian, apoyada por Japón. A finales de 1921, Zhang Zuolin, líder de la camarilla Fengtian, entró en Pekín y derrocó el gabinete pro-Zhili de Jin Yunpeng, colocando de primer ministro al pro-japonés Liang Shiyi. 

Zhang Zuolin era la nueva apuesta japonesa, tras la derrota de la Camarilla de Anhui. Ahora, una vez los Fengtian ocuparon el poder en Pekín, los japoneses pidieron a Liang Shiyi que liberara a viejos oficiales Anhui que les habían sido leales. La liberación enrareció las relaciones entre ambas camarillas que se volvieron irrespirables cuando Liang Shiyi retiró las legítimas reclamaciones chinas sobre la provincia de Shandong a cambio de negociar un nuevo préstamo con Japón. Gracias al escándalo producido, Wu Peifu, líder de la camarilla de Zhili, en febrero de 1922, consiguió la dimisión del premier y, con ello, debilitar a Zhang Zuolin verdadero poder tras el gobierno.

Inmediatamente ambos señores de la guerra, Zhang Zuolin y Wu Peifu, iniciaron movimientos de tropas y el conflicto estalló a fines de abril de 1922, a lo largo de las líneas ferroviarias Pekín-Hankou y Tianjin-Pukou. Después de una semana de combates la camarilla Fengtian fue derrotada y sus tropas se retiraron al lado norte del Paso Shanhaiguan2. Las potencias negociaron la paz, de manera informal, a través de unos misioneros británicos. El 19 de junio de 1922 se firmó la paz a bordo de un buque de guerra británico en las costas de Qinghuangdo.

Shanhaiguan se convirtió en la frontera entre las dos camarillas, los «fengtianos» se retiraron a Manchuria, que prácticamente se convirtió en un estado independiente. Una vez tomado el control de Pekín, Cao Kun y Wu Peifu, para simular la legalidad, proclamaron la «restauración de la autoridad legalmente constituida» reabriendo el antiguo parlamento que había existido en 1917 y devolviendo la presidencia a Li Yuanhong. En octubre de 1923, Cao Kun fue nombrado Presidente de la República de China.

Cao Kun trataba así de asumir la legitimidad constitucional y mientras el líder militar de su camarilla Wu Peifu trataba de unificar el país mediante la fuerza. Esto provocó la creación de una alianza opositora donde confluyeron casi todos los demás líderes chinos, por dispar que fuera su visión del futuro o ambiciones personales: Zhang Zuolin, Sun Yat-sen y Lu Yongxiang, nuevo líder de la camarilla de Anhui. Apareció así una alianza triangular anti-Zhili (BAI SHOUYI, 2008: 498-499).



Segunda Guerra Zhili-Fengtian (septiembre-noviembre de 1924)

El poder de la camarilla de Zhili, con el respaldo de británicos y los norteamericanos, parecía incontestable a mediados de 1924. Pero como venimos viendo, ningún poder era lo suficientemente fuerte como para ser hegemónico. La triple-alianza que se había formado para derrocar este naciente poder de los «Zhili», estaba esperando un casus belli para pasar a la ofensiva, y lo encontró en torno al control de Shanghái. La ciudad era parte de la provincia de Jiangsu, en su casi totalidad controlada por el general Qi Xieyuan, de la camarilla de Zhili. Pero, de hecho, Shanghái estaba controlada por Lu Yongxiang, de la camarilla de Anhui, señor de la guerra de Zhejiang.

El conflicto estalló en septiembre de 1924 cuando Lu Yongxiang se negó a entregar la administración de la ciudad a sus tenedores legales, los administradores de Jiangsu, porque ello implicaba entregarla al señor de la guerra Zhili, Qi Xieyuan.

Tanto Zhang Zuolin, como Sun Yatsen, se posicionaron con Lu Yongxiang. A principios de septiembre de 1924, estalló una guerra entre Jiangsu-Zhejiang. A mediados de septiembre, cuando Qi Xieyuan y Lu Yongxian estaban atrapados en la batalla, estalló la segunda guerra Zhili-Fengtian. Zhang Zuolin atacó desde Manchuria, el 15 de septiembre, sobre la línea de separación de las dos camarillas en Shanhaiguan y Rehe defendidas por Wu Peifu. Al mismo tiempo Sun Yat-sen atacó por el sur a Sun Chuanfang, de la camarilla de Zhili, pero su avance fue detenido en seco por la rebelión del caudillo sureño Chen Jiongming en Cantón. Esta situación provocó que Sun Chuanfang, de la camarilla de Zhili, ocupara la provincia de Zhejiang y Shanghái. Pero, en el norte, el equilibrio parecía romperse en sentido contrario, a favor de la camarilla de Fengtiang. Wu Peifu se vio obligado a acudir personalmente a frente y a pedir ayuda a su colega de camarilla, Feng Yuxiang, este, que tenía un acuerdo secreto con Duan Qirui y Zhang Zuolin, ignoró su petición. Pese a ello el ejército de Fentiang no era capaz de romper el frente defendido por Wu Peifu, lo que desató las tensiones entre los líderes militares de Fengtian, en concreto entre Zhang Xueliang y Guo Songling, con la intervención de otros oficiales. Zhang Xueliang se vio obligado a destituir al segundo. Entonces se produjo un hecho inesperado que marcaría el final de la guerra.

Mientras las tropas de ambos bandos luchaban desesperadamente, en Chaoyang y Shanhaiguan, Feng Yuxiang, traicionó a su camarilla, la de Zhili, cambió de bando, abandonó el frente y dirigió sus tropas a Pekín.  La noche del 22 de octubre, las tropas de Feng Yuxiang rodearon la residencia del presidente y detuvieron a Cao Kun. Fue el «Golpe de Estado de Pekín»3. Al tiempo el ejército Fengtian lograba romper el frente. El 31 de octubre los restos del ejército de Zhili quedaron sitiados contra el Mar Amarillo en las ciudades costeras de Qinhuangdao y Shanhaiguan. Wu Peifu tras un intento de obtener ayuda desde otros puntos de China, el 3 de noviembre de 1924, debió huir por mar hacia el sur, donde Sun Chuanfang le dio asilo (BAI SHOUYI, 2008: 499-500).

El poder de la camarilla de Zhili quedó totalmente destruido. La camarilla de Zhili perdió todas sus provincias en el norte del país, en favor de Zhang Zuolin y de Feng Yuxiang. Los vencedores volvieron a colocar como presidente a Duan Qirui, antiguo líder de la camarilla de Anhui, pero ya sin poder, como mero elemento moderador. Entonces, Feng Yuxiang llamó a Sun Yat-sen para negociar la reunificación constitucional de China. Tras recibir esa invitación vía telegráfica, Sun Yat-sen emitió una «Declaración sobre la situación política actual», en la que propuso convocar una asamblea nacional y apoyó al gobierno de Feng Yuxiang. Esta opción se cortó abruptamente con la prematura muerte de Sun Yat-sen (PALACIOS y RAMIREZ, 2011: 213-214).

En abril de 1925, el gobierno de Duan Qirui firmó un acuerdo con Francia, por el cual se cerraba la negociación del pago de la indemnización del «Protocolo Bóxer», pendiente desde 1901. Esto hizo que China debiera pagar 62 millones más de taeles de plata de las aduanas a Francia. Este nuevo escándalo tensionó las relaciones entre los dos líderes, cuyas diferencias hacían muy difícil la cohabitación. Las diferencias de egos entre Feng Yuxiang, cristiano y respaldado por los soviéticos, y Zhang Zuolin, tradicionalista y respaldado por Japón, iniciaron de nuevo la espiral hacia otra guerra civil entre caudillos.



Guerra anti-Fengtian (noviembre de 1925 - abril 1926)

Fue la última guerra civil, stricto sensu, del periodo de la época de los señores de la guerra de comienzos del siglo XX. Enfrentó a Feng Yuxiang y su Guominjun, con respaldo soviético, contra las camarillas de Fentiang y Zhili, con respaldo japonés. Todo se desató en torno al conocido «Motín de Guo Songling».

Guo Songling era un general poderoso en las fuerzas armadas Fengtian.  Debido a que no estaba de acuerdo con ciertas medidas tomadas por Zhang Zuolin y resentido por los acontecimientos de la guerra anterior, firmó un acuerdo secreto con Feng Yuxiang. En noviembre de 1925, lanzó un ataque sorpresa, con un ejército de más de 50.000 hombres, desde su base en Zhili hasta Mukden (Sheynag), capital de Manchuria, para destruir el centro de poder de Zhang Zuolin.

Guo Songling se adentró en territorio manchú el primer día de diciembre, ese mismo día, su aliado, el gobernador de la provincia de Zhili lo traicionó, desguarneciendo su retaguardia. Esto obligó a Feng Yuxiang a atacar Zhili. Ante el peligro de perder Pekín en manos de un caudillo pro-soviético, los japoneses intervinieron directamente. El 24 de diciembre de 1925 Guo fue derrotado, ejecutado y su cuerpo expuesto en público. Los Fengtianos vencieron, pero salieron muy debilitados.

El motín de Guo Songling causó un nuevo cambio de relaciones entre Feng Yuxiang, Zhang Zuolin y Wu Peifu.  Después de que comenzara el motín de Guo Songling, el Guominjun ocupó Rehe, y luego Tianjin, para apoyar a Guo Songling.  Las tropas Fengtianas estacionadas en Zhili se retiraron a Shandong, movimiento que facilitó el acuerdo con Wu Peifu, que deseaba vengar la traición que había padecido a manos de Feng Yuxiang. Zhang Zuolin y Wu Peifu pasaban a ser aliados y a la ofensiva contra el Guominjun.

El pacto se consiguió gracias a que Zhang Zuolin reconocía la hegemonía de Wu Peifu en el valle de Yantsé. Sun Chuanfang, líder de la camarilla de Zhili en el Yantsé, que había dado asilo a Wu Peifu, estaba claramente descontento con estos acuerdos, que le restaban poder y le obligaban a pactar con su muy reciente enemigo, Zhang Zuolin. Dato que sería determinante para su inacción en los meses siguientes frente a los primeros avances del ejército nacionalista en su Expedición al Norte.

Mientras, Feng Yuxiang comenzó a perder la guerra sometido al ataque combinado de Zhang Zuolin y Wu Peifu, con apoyo naval y aéreo del ejército imperial japonés. Ante esta situación, en enero de 1926, renunció al mando y se exilió en la URSS para perfeccionar sus enseñanzas militares. Las derrotas del Guominjun se fueron encadenado, en enero perdieron Henan, en febrero Shandong y Tianjin y en marzo se replegaron sobre Pekín.

En estas circunstancias se produjo la «Masacre del 18 de marzo». El 12 de marzo de 1926, un destructor japonés protegió la entrada de un buque de guerra del ejército Fengtian al Puerto Dagu (fuertes que cuidan la desembocadura del río Hai o Peiho en la Bahía de Bohai, en Tianjin, en realidad protegen el acceso a Pekín) y disparó contra las tropas del Guominjun que custodiaban los fuertes del Dagu. Las tropas chinas lograron repeler el ataque y expulsar al destructor japonés.  Los japoneses, con el pretexto de respetar el Protocolo de 1901, que prohibía al estado chino fortificar y defender Dagu, reunieron a las ocho potencias firmantes del tratado, Japón más Austria-Hungría, Estados Unidos, Francia, Italia, Gran Bretaña, Prusia, Rusia, que emitieron un ultimátum al gobierno de Duan Qirui exigiéndole la retirada de los Fuertes Dagu4.

El 18 de marzo más de 30.000 personas se manifestaron en Tiananmen para protestar contra el ultimátum de ocho naciones. El gobierno de Duan Qirui ordenó su represión, matando a 47 personas e hiriendo a más de 100. Abocados a la derrota, los generales del Guominjun obligaron a Duan Qirui a dimitir y trataron de atraer a Wu Peifu liberando al expresidente Cao Kun, arrestado desde 1924. Al no obtener respuesta, el 16 de abril el Guominjun se retiró de Pekín. Las tropas de Zhang Xueliang y Wu Peifu sometieron al saco la capital. El Guominjun, gracias al apoyo soviético, se retiró progresivamente hasta sus bases en Shaanxi, seguiría luchando hasta otoño de 1926, manteniendo así un «frente norte» abierto cuando se inició la «Expedición al Norte».

Terminada esta guerra los nuevos dueños de la situación Zhang Zuolin y Wu Peifu no se pusieron de acuerdo en la persona sobre la que debían entregar el poder títere de Pekín, dando lugar a una serie de gobiernos cortos e inestables, al tiempo que Zhang Zuolin iba construyendo una dictadura personal.

La camarilla de Zhili, aparte de debilitada, había desplazado sus tropas al norte, dejando el camino expedito para el ejército del Guomindang, al que subestimaban. Mientras el Guominjun sobrevivía en el noroeste, y estaba presto a unirse en el Ejército Nacional Revolucionario (el Guomindang) cuando este avanzara sobre la capital (BAI SHOUYI, 2008: 508-513).



Expedición al Norte: La Reunificación de China (julio de 1926 - julio de 1928)

Aprovechando este continuo guerrear de los «señores de la guerra norteños» las bases revolucionarias del Guomindang se fueron consolidando en el sur, en Cantón. Sun Yat-sen era consciente de que solo podría reunificar China venciendo a los caudillos militares pero, con las duras experiencias de la década de 1911 a 1921, también fue consciente de que ninguna alianza con uno de esos warlords, más o menos leales a su ideario revolucionario, funcionaría5. Debía crear un ejército revolucionario propio, libre de lealtad alguna hacía los generales que procedían del antiguo régimen. Ahí está el origen de Whampoa y de la alianza con la URSS (BIANCO, L., 2002: 63-67).



La colaboración con los comunistas

Este origen «nacionalista» del comunismo chino facilitó la tarea a Maring, agente del Komintern en China. Moscú le había ordenado que convenciera al joven PCCh para que trabajase estrechamente con el Guomindang. Los comunistas se afiliarían de manera individual al Guomindang y las células comunistas se formarían en el interior del Guomindang con el propósito de revolucionar este partido desde dentro. Por otro lado, Sun Yat-sen, era proclive a esta coalición, pues era perfectamente consciente de la debilidad de su posición y estaba dispuesto a aceptar la ayuda ofrecida por la Internacional Comunista y la Unión Soviética. En enero de 1923, se llegó a un acuerdo formal entre Adolf Joffe, enviado de Moscú, y el presidente Sun Yat-sen: la Unión Soviética se comprometía a transformar el Guomindang en un partido político fuerte al estilo soviético y a crear para él un moderno ejército (VVAA., 2016: 7-9).

La fundación de la Academia militar de Whampoa (Huangpu) se produjo en 1924. Chiang Kai-shek fue nombrado Director de la Academia, y muchos miembros del Partido Comunista, incluyendo a Zhou Enlai, ocuparon puestos importantes. Cuando Sun Yat-sen falleció en Pekín el 12 de marzo de 1925, Chiang Kai-shek, como jefe del ejército, se convirtió en el «hombre fuerte» del nacionalismo chino. Chiang, en gran medida, ya había ganado prestigio en las batallas de conquista del sur, previas a la expedición al norte (PALACIOS y RAMIREZ, 2011: 223-229).



El prolegómeno. El control de la base sureña: las expediciones al este y sur

Antes de lanzar al Expedición al Norte, el Partido Nacionalista tenía que asegurar sus bases sureñas. En octubre de 1924, se produjo el bautismo de fuego de los cadetes de Whampoa al reprimir una la rebelión armada contrarrevolucionaria en Cantón.  En febrero y marzo de 1925, el Guomindang con su recién estrenado Ejército Nacional Revolucionario (ENR) lanzó la llamada Primera Expedición del Este para luchar contra Chen Jiongming. En junio, sometió a los señores de la guerra de Yunnan y Guangxi.  El 1 de julio, el gobierno revolucionario de Cantón se reorganizó con Wang Jingwei como presidente.  En octubre, este «Gobierno Nacional» ordenó al ejército que lanzara la Segunda Expedición del Este contra Chen Jiongming y también Expedición al Sur. En febrero de 1926. La totalidad Cantón ahora estaba bajo el poder del gobierno revolucionario.  En marzo, los líderes de la Camarilla de Guangxi aceptaron el liderazgo del «Gobierno Nacional».



El inicio de la Expedición al norte

Cuando aún se luchaba en el norte en la guerra anti-Fentiang por la resistencia del Guominjun, en julio de 1926, el gobierno del Guomindang lanzó su «Expedición al Norte». Oficialmente la Campaña fue lanzada por el Gobierno Nacional de Cantón, por lo que contó con el apoyo de PCCh.

Los señores de la guerra norteños controlaban mucho más territorio, contaban con cinco veces más fuerzas que el Guomindang y el respaldado de Japón. Tres eran los caudillos a batir: Wu Peifu dominaba el centro de la china interior, Hubei, Henan y Hunan. Entre sus dominios y el mar se encontraba su supuesto subordinado, Sun Chuanfang que regía las muy ricas provincias del bajo Yantsé, Fujian, Zheijiang, Jiangsu, Anhui y Jiangsi. Mientras, controlando todo el norte, se encontraba el verdadero primus interpares de los caudillos, en aquel momento, Zhang Zuolin, que dominaba Pekín, Manchuria, Shandong y parte de Zhili. Wu y Zhang respaldaban un gobierno títere de Pekín y desconfiaban uno del otro, solo les unía su oposición a Feng Yuxiang, que «reinaba» en el noroeste apoyado por los soviéticos.

En principio, y así lo entendió Wu Peifu, no parecía que el Guomindang fuese lo suficientemente fuerte como para tener opciones de vencer. Pero los revolucionarios sureños poseían tres bazas subestimadas por sus enemigos: el apoyo del pueblo, harto de la tiranía de los señores de la guerra; una bandera ideológica que seguir, la promesa de la revolución, nacionalista y comunista, intrínsecamente mezcladas y, por último, la desmoralización y el debilitamiento de los ejércitos norteños por sus continuos enfrentamientos6.



La toma de Wuhan y el paso del Yantsé

Como dijimos anteriormente la guerra empezó cuando aún se estaba luchando guerra anti-Fengtian. El Guomindang entró en el conflicto para intentar arrebatar Hunan a la camarilla de Zhili. El 17 de julio, Li Zongren conquistó Changsha. Tras este movimiento Chiang decidió atacar a Wu Peifu, avanzando hacia el norte y dejando en su flanco a Sun Chuanfang, y avanzar sobre Wuhan, que estaba fuertemente fortificado. Wu Peifu, despreció este movimiento y siguió luchando con Feng Yuxiang en el norte y esperando que su discípulo Sun Chuanfang se encargara del Guomindang, pero como vimos anteriormente, Sun Chuanfang estaba molesto y se negó a atacar al Ejercito Expedicionario. Ante esta situación, en septiembre Wu Peifu debió acudir a intentar salvar Wuhan, pero era demasiado tarde, el Ejército Expedicionario del Norte cruzó el río Yangtsé y ocupó Wuhan. En octubre, Wu Peifu fue derrotado totalmente y debió abandonar Hubei y todo el Yantsé.

Era el principio del fin de Wu Peifu, pues en paralelo a la caída de Wuhan, Feng Yuxiang había regresado de la URSS y se había unido al Guomindang. El 23 de agosto de 1926 abría un segundo frente en el norte atacando a Zhang Zuolin, que debía defenderse e intentar sostener la resistencia de Wu Peifu.







La conquista del Este de China

Sun Chuanfang no se involucró en la guerra hasta que en octubre de 1926 el Ejército Expedicionario entró en Jiangxu. Sun Chuangfan, en medio de la traición de algunos de sus generales evacuó la capital, pero en un movimiento sorpresivo consiguió reconquistarla, fue la mayor derrota de la Expedición al Norte. Pero en ese momento el gobernador de Zhejiang le traicionó, justo cuando distintos ejércitos nacionalistas venidos de Hunan y Yunan confluían contra él. Rodeado en Nanchang, sin poder esperar ayuda de ningún otro warlord, abandonó la ciudad disfrazado y corrió a refugiarse personalmente junto a Zhang Zuolin (el enemigo al que nunca quiso ayudar).

Esta situación rompió los equilibrios entre los señores de la guerra norteños. El predominio de Zhang Zhuolin pasó a ser total, pero Wu Peifu se negó a aceptar su mando, entonces, la otrora poderosa camarilla de Zhili, se disolvió, ya que sus oficiales se dividieron entre los que aceptaron el mando de Zhang Zuolin y los partidarios de pasarse al bando del Guomindang. En ese momento, Feng Yuxiang atacó a Wu Peifu en Henan y le obligó a evacuarla, tuvo que huir a Sichuan y abandonar la política en junio de 1927.

De pronto los «todopoderosos señores de la guerra» pasaron a la defensiva. Zhang Zuolin mandó un ejército al sur para intentar detener el avance de la Expedición al Norte, pero con órdenes de no cruzar el Yantsé, nada más hizo y se concentró en imponer en Pekín un gobierno ultraconservador y anti comunista. Yan Xishan, líder de la camarilla de Shanxi, que se había pasado al Guomindang el 3 de junio de 1927, intentó abrir una negociación entre Chiang y Zhang sobre la base del común anticomunismo (en esa época Chiang ya había roto con los comunistas) pero no fue posible. Chiang exigía la aceptación de los tres principios del pueblo y la retirada de Zhang Zuolin de la política (BAI SHOUYI, 2008: 514-528).



Chiang Kai-shek rompe con los comunistas

A mediados de marzo de 1927, Zhou Enlai provocó el levantamiento armado de los trabajadores de Shanghái, asegurando la entrada del Ejército Expedicionario en la ciudad. Y a finales de marzo, el ejército también ocupó Nanjing. La conquista de estas dos ciudades permitía a Chiang Kai-shek obtener la ayuda económica de los grandes intereses financieros de la primera y la legitimidad política que daba el control de la segunda. En Nanjing, estableció un gobierno presidido por Wang Jingwei (Wang Tsing-wei) en el que ya no incluyó a ningún comunista (RAMIREZ RUIZ, 2018: 146-147).

Ante la evidencia de la próxima victoria el ala derecha del Guomindang comenzó a mostrar su hostilidad hacia al Partido Comunista y empezó a sabotear la cooperación entre ambos partidos. De tal manera que Chiang Kai-shek, apoyado por sus éxitos militares, en plena «expedición del norte», decidió completar su victoria eliminando a los comunistas que tenían su centro político en Shanghái. El 12 de abril de 1927, dio un golpe de estado reaccionario en Shanghái asesinando a unos 3300 miembros del Partido Comunista y arrestando a unos 500, miles más desaparecieron. La purga se expandió por Cantón, Jiangsu, Zhejiang y Hunan donde los miembros del PCCh fueron ejecutados. El número de muertes total se calcula en más de 5.000. Por lo que respecta a Shanghái, el partido comunista chino había dejado de existir. Las siguientes víctimas fueron los comunistas de Wuhan. El 15 de julio, el Gobierno Nacional en Wuham, dirigido por Wang Jingwei, también traicionó a los comunistas con arrestos y asesinatos generalizados (VVAA, 2011: 215-219).



El fin de la Expedición al norte: La conquista Pekín

El 7 de abril de 1928, se inició la segunda fase de la Expedición al norte. Cuatro facciones militares bajo la bandera común de Guomindang se aprestaron para conquistar Pekín y «reunificar» China. Chiang Kaishek, Feng Yuxiang, Yan Xishan y la camarilla de Guangxi.

Frente a ellos, Zhang Zuolin tenía prácticamente el mismo número de tropas y contaba con el respaldo de Japón, pero su ejército estaba desmoralizado. De nuevo, las batallas estallaron en torno a las líneas férreas, en concreto en las tres principales que confluían en Pekín: Pekín-Suiyuan, Pekín-Hankou y Pekín-Pukou.

A comienzos de mayo las tropas de Zhang Zuolin y sus generales, Zhang Zongchang y Sun Chuanfang confluían derrotadas en los tres frentes sobre Pekín. En su avance arrollador hacia el norte las tropas de Chiang Kaishek chocaron con unidades japonesas en Shandong, el conocido «Incidente de Jinan». Que tuvo dos consecuencias, de un lado, llevó a Chiang Kaishek a evitar cualquier pretensión de acercarse a las posiciones japonesas y, de otro, hizo que el gobierno japonés emitiera un comunicado informando a los contendientes de que no permitirían que el conflicto se extendiese a Manchuria y comunicando, públicamente, a Zhang Zuolin que no se le permitirían replegarse sobre Manchuria si lo hacía perseguido por el ejército del Guomindang. Esto último supuso una desautorización absoluta de Zhang Zuolin. Ante esta situación, el 1 de junio, abandonó Pekín camino de Manchuria, como ya hemos visto el servicio secreto japonés lo asesinó en su viaje de vuelta (Ramírez Ruiz et al, 2017: 82-83). El 3 de julio, las tropas nacionalistas entraron en Pekín. Con ello y con la incorporación de Zhang Xuelian al Guomindang, en diciembre de 1928, se concluía la unión «nominal» de China.



Guerra de las Planicies centrales: El epílogo (mayo - noviembre de 1930)

Cómo hemos visto anteriormente la victoria de la Expedición del Norte no fue totalmente militar, sino que Chiang Kaishek consiguió la incorporación de muchos caudillos militares al Guomindang mediante pactos y alianzas que significaban respetar la permanencia de ejércitos particulares y poderes autónomos.

Las antiguas camarillas sobrevivían bajo un nuevo nombre. Chiang Kaishek era el líder de la llamada Camarilla de Whampoa; el segundo grupo importante era el Guominjun de Feng Yuxiang; el tercero estaba encabezado por Yan Xishan, era la antigua camarilla de Shanxi; y el cuarto giraba en torno a Li Zongren, líder de la Camarilla de Guangxi. Estas camarillas se repartían de hecho el territorio de la China «unificada». Chiang Kai-shek ocupó las provincias de Nanjing, Shanghai, Jiangsu y Zhejiang; Feng Yuxiang las provincias de Shaanxi, Gansu, Ningxia y Henan; Yan Xishan dominaba Shanxi, Hebei, Suiyuan y Qahar, así como Pekín y Tianjin; y Li Zongren y Bai Chongxi, (camarilla de Guangxi), provincias de Hunan, Hubei Guangxi y Cantón. 

Feng Yuxiang estaba descontento con tal distribución. Aunque dominaba un territorio extenso, sus dominios eran en su mayoría áreas áridas. Li Zongren y Bai Chongxi también estaban disgustados con sus dominios que eran pequeños y sin salida al mar. Mientras Yan Xishan, controlando la capital, mostraba una independencia total. Vista la situación, Chiang Kai-shek exigió que todos los ejércitos «particulares» entregaran «el poder a la autoridad central» y propuso reorganizar el ejército y licenciar a dos millones de soldados. 

Este intento de Chiang de consolidar su poder empujó a sus recientes aliados a formar una coalición que a punto estuvo de derrocar al naciente gobierno nacionalista. En esta ocasión los enemigos fueron los recién integrados en el Guomindang: Yan Xishan, Feng Yuxiang y Li Zongren, coordinados por el líder izquierdista del Guomindang, Wang Jingwei.

La guerra estalló en enero de 1930, cuando apoyados por la facción izquierdista del Guomindang, la camarilla de Guangxi atacó Cantón con el objetivo de destruir la base de poder de Chiang Kaishek, el Ejercito Nacional Revolucionario o la Academia de Whampoa. A raíz de ello el Gobierno nacionalista de Nankín expulsó a los izquierdistas del partido y su líder, Wang Jingwei, se retiró a Pekín donde formó un nuevo gobierno «nacionalista» que se unió a la coalición anti-Chiang Kaishek.

Esta coalición no dejaba de crecer y en febrero de 1930, Yan Xishan líder de la camarilla de Shanxi exigió la renuncia de Chiang Kaishek. En marzo, fue elegido líder de la coalición, nombrando como lugartenientes a Feng Yuxiang, Li Zongren, y el renuente, Zhang Xueliang como lugartenientes. En abril todos juraron sus cargos excepto Zhang.

A mediados de mayo la coalición anti-Chiang atacó en varios frentes. Los principales combates se produjeron en el norte en las provincias de Henan y Shandong, mientras en el sur se luchó principalmente en la provincia de Hunan.

Venció Chiang Kaishek, tres fueron las claves de su victoria. De un lado, contaba con un ejército más moderno con fuerza aérea y naval, frente a él los warlords apenas contaban con fuerzas terrestres. En segundo lugar, el ejército nacionalista tenía un mando unificado y coordinado, mientras que sus oponentes apenas disimulaban sus recelos mutuos. Y, en tercer lugar, Zhang Xueliang, se mantuvo a la expectativa sin implicarse con ninguno de los dos bandos, y en el último momento, cuando la situación parecía decantarse hacia el lado de Chiang Kaishek entró en la guerra de su lado, lo que supuso el golpe de gracia hacia los rebeldes (Worthing, 2018: 511-533.).

Chiang Kai-shek, el Guomindang y el nacionalismo chino fundado por Sun Yatsen finalmente habían vencido. Pero, menos de un año después, en septiembre de 1931, Japón invadía Manchuria. El ciclo bélico no había concluido, duraría hasta 1949.



Conclusiones

A lo largo de estas páginas hemos visto el nacimiento de un nuevo mundo, de una nueva China, en concreto. No hay nacimiento sin dolor, y tras el marasmo de nombres chinos, tanto de generales, como de lugares, batallas y de camarillas, hemos asistido al continuo proceso de destrucción de cualquier atisbo de legitimidad histórica procedente de la China milenaria, hemos visto la creación de un vacío absoluto, que no se llenará hasta que Mao Zedong grite en la Plaza de Tiannanmen «El pueblo chino se ha levantado».

Varias son las razones de esto. En primer lugar, tras la caída de la dinastía Qing, todos y cada uno de los warlords chinos sueñan con ser el futuro emperador, su legitimidad procede del pasado.

En segundo lugar, los revolucionarios del sur, Sun Yatsen y el Guomindang, son los dueños del futuro, pero por las circunstancias históricas nunca lo alcanzaran, de manera natural se convertirán en un eslabón, en un peldaño más, que lleve a la revolución total que será la comunista. Los nacionalistas tendrán que asumir el desgaste de la lucha contra ese pasado que significan los caudillos militares. Cuando apenas los han vencido, no del todo, ni a todos, en 1931, un enemigo presente en todo el periodo, toma su relevo: Japón, el imperialismo.

Ese, el colonialismo, la intervención extranjera es el tercer factor que influye sobre esta enorme catarsis nacional que hemos descrito. China perdió de facto sus soberanía entre la primera guerra del opio (1840) y la Rebelión Bóxer (1900). La intervención extranjera se prolongará hasta 1945, aumentando el sufrimiento del pueblo y facilitando el paso de la revolución nacionalista a la comunista, pues el imperialismo deslegitimo a los restantes modelos políticos.

En este punto es especialmente interesante el rol jugado por los warlords como peones de esos poderes foráneos. Los caudillos militares chinos, y sus guerras, no son entendibles sin ver el contexto internacional. Como hemos apuntado, al menos desde el final de la Segunda Guerra del Opio y la Rebelión Taiping, pero sobre todo, desde el final de la rebelión Bóxer, la dinastía Qing subsiste porque a los poderes extranjeros les interesa la existencia de un poder chino centralizado y débil que administre China en favor de sus intereses extranjeros y que, al tiempo, con su mera existencia, impida la guerra abierta entre potencias extranjeras sobre suelo chino por áreas de influencia y explotación. Desaparecido ese poder, cada potencia elegirá su «campeón» para defender sus intereses (y en el fondo, impedir que aparezca un nuevo poder unificador en China). Desde el principio, solo tres potencias tienen poder suficiente para intervenir en China: Japón, que es el verdadero dueño de los gobiernos de Pekín; los británicos y los norteamericanos, con grandes intereses comerciales en las ciudades del Yantsé. Estos dos últimos, casi siempre actúan al unísono, por lo que llegamos a usar el la expresión «coalición anglosajona». Las luchas de los señores de la guerra chinos, son las luchas por la hegemonía sobre China de la «coalición anglosajona» frente a Japón. Al menos, hasta que llegó un «cuarto jugador», que a la postre será el vencedor: La Unión Soviética.

Los soviéticos llegarán como aliados de los revolucionarios nacionalistas del sur, que por su propia filosofía no podían ser respaldados por Japón o los anglosajones. Al mismo tiempo, serán los únicos que sinceramente, o por interés frente a los otros, apostarán por una China unificada, y por último, al forzar la unión de nacionalistas comunistas, y seguir apoyando a ambos frente a los japoneses, al final, ganarán para su causa a la verdadera China unida tras 1949.
























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1 Los verdaderos impulsores de este movimiento fueron Chen Duxiu (Ch’en Tu-hsiu), Hu Shi (Hu Shih) y Li Dazhao (Li Ta-chao). A estos tres revolucionarios hay que añadir a Cai Yuanpei (Ts'ai Yüan-p'ei), rector desde 1916 de la Universidad de Peking. (HE ZHAOWU et ali, 2008: 501-503).

2 También conocido como Paso Shanhai, es el punto más oriental de la Gran muralla, cuando esta llega al Mar Amarillo, en la Ciudad de Qinhuangdao (TAO LIMING, 2011: 74-75)

3 A principios de noviembre de 1924, Feng Yuxiang expulsó a Pu Yi, último emperador de la dinastía Qing, del Palacio Imperial, la conocida como Ciudad Prohibida (AISIN-GIORO, 2010: 144-149)

4 En concreto, el artículo VIII del Protocolo Bóxer dice: «El gobierno Chino ha dado su consentimiento para arrasar los fuertes de Takou (Dagu) y los que podrían obstaculizar la libre comunicación entre Pekín y el mar. Se han tomado disposiciones a este respecto» (COLOGÁN SORIANO, 2015: 208-209).


5 Dentro de los acuerdos de colaboración con la Unión Soviética, Sun Yat-sen envió a Chiang Kai-shek en 1923 para estudiar su sistema político y militar (ZENTNER, 1975: 57-60)

6 Dada la escasa bibliografía que existe en español sobre este tema seguiremos, preferentemente, la ya citada obra de Bai Shouyi en su capítulo «Northern Expeditionary War and Failure of the National Revolution».