ISSN 2603-6096


Campari, Marco, «Askaris italianos. Desde Agordat hasta Adowa», Guerra Colonial, (2018), nº2, pp.25-40







Askaris italianos. Desde Agordat hasta Adowa

(Italian áscaris. From Agordat to Adowa)


Marco Campari

Investigador independiente


Recibido: 15/04/2018; Aceptado: 18/05/2018;




Resumen

El término Askari, que deriva de la palabra turca cuyo significado es simplemente soldado, tiene un significado muy negativo en la actualidad: un askari es solo una persona de apoyo para otra más importante, normalmente un político, que cumple las órdenes sin cuestionarlas como si se tratara de un esclavo. Se deriva de una lectura errónea del pasado colonial italiano y un cierto desconocimiento del mismo. Los askaris tuvieron un indiscutible protagonismo en la construcción de las colonias italianas, desde los primeros pasos en Eritrea hasta la formación del imperio italiano en África, formado por el fascismo mussoliniano. Fueron la clave en la formación de un cuerpo militar por una nación muy joven, sin experiencia colonial y escasa historia bélica, a través de sus batallas, victorias y sus derrotas, en aquel rincón de África en el que la aventura colonial italiana tuvo lugar.


Palabras clave

Askari, Etiopía, Nativo, Batallón, Batalla


Abstract

The term askari, which derives from a turkish word meaning soldier, has nowadays in Italy a very negative meaning: an askari is just a support person to a very important person, normally a politician and does all what it is ordered to do. It derives from a wrong reading of our colonial past and a certain deficence of knowledge of it; the askaris had a great part in building the Italian colonies, starting from the Colonia Primigenia, Eritrea. We will be able to understand the process of forming a very reliable military corps by a very young nation, with no colonial experience and less military history, through their first battles, and victories, and their first defeats in that corner of Africa which saw the Italian colonial adventure have place.


keywords

Askari, Ethiopia, native, battalion, battle.


Italia no puede presumir de muchas victorias militares durante sus 150 años de vida como nación. Es más, cuenta más derrotas militares que victorias y su historia militar es ignorada tanto en las distintas fases de la educación nacional como apareciendo tímidamente en los juegos de mesa y algunos escenarios de miniaturas. Un rincón remoto de la primera colonia italiana, Eritrea, situada en el Cuerno de África, fue el escenario de una serie de conflictos en los que combatieron soldados nativos y leales: los askaris, siendo a día de hoy, tan sólo el apelativo que se da a un mero servidor de un cargo político.


La colonia de Eritrea

La bandera italiana comenzó a ondear en las costas del Mar Rojo en 1882, después de la compra del puerto de Assab por parte de una empresa privada, que luego lo vendió al Gobierno. En 1885 el coronel Saletta tomó el puerto de Masawa y Assab en nombre del gobierno italiano, arrebatándoselo al Imperio Otomano con la ayuda y permiso del Imperio Británico, muy involucrado en el gobierno de Egipto y Sudán, y ocupado por aquel entonces en la revuelta mahdista. Se hace comprensible, por tanto, que los británicos necesitaron un aliado en la difícil lucha con los mahdistas o derviches (Quirico, 2002: 25). La colonia de Eritrea, después de los primeros meses de administración italiana, comenzó a crecer, aumentando el área de influencia a costa de las tribus asentadas en los alrededores, comenzando así la lucha por el predominio de la zona con el imperio de Etiopía o Abisinia, y poniéndose en contacto con Sudán. Después de la derrota en Dogali (1887) y la expedición de San Marzano en el mismo año, los italianos expandieron su colonia, conquistando Asmara y Cheren y construyendo un fuerte en Agordat. Este fue protegido por la tribu Ben Amer de las incursiones de los derviches, gracias a las acciones del general Baldissera, quien fue capaz de proyectar un nuevo tipo de desarrollo de las tropas nativas. Algunos enfrentamientos menores entre italianos y derviches habían tenido lugar antes en el área de Agordat en 1890 (primer encuentro de Agordat) y en 1892 (Serobeti), donde las tropas coloniales italianas, formadas en su mayoría por askaris1, consiguieron repeler las incursiones de los derviches, que llegaban al territorio colonial italiano en busca de ganado y esclavos.


Los askaris

Desde el comienzo de la ocupación colonial de Masawa, la autoridad colonial italiana se encontró con la necesidad de contar con un contingente de soldados nativos para escoltar caravanas. El 30 de abril de 1885, el ex comandante del Cuerpo Irregular que sirvió a los otomanos, creó la primera compañía formada por cien hombres para servir con el Cuerpo Especial de África. Se desplegaron en los pequeños fuertes construidos alrededor de la ciudad, como Monkullo y Archicò, y pronto se formó una segunda compañía. No había reglas de reclutamiento y los voluntarios no tenían obligaciones en términos de servicio. Durante la expedición de San Marzano, las tropas nativas se reorganizaron en tres «bandas», con el reemplazo final de todos los oficiales nativos por los italianos. En 1889 los Basci Buzuk finalmente se disolvieron. Otra fuerza nativa disponible y contratada por los italianos fueron las «bandas negras», en la que un grupo de guerreros seguían a un jefe y generalmente era organizada por un oficial italiano. Un número variable de bandas estuvo bajo servicio italiano, siendo habitual que las bandas desertasen y luego volviesen al servicio, oscilando las cifras en una cantidad variable entre uno y dos millares de guerreros al servicio italiano. Los jefes más notables fueron Batha Agos, que más tarde se rebeló contra los italianos, o el Ras Sebhat y el Ras Sejum, quienes lucharon en Amba Alagi.

La primera formación de una unidad de tropas nativas regulares por parte de los italianos tuvo lugar en junio de 1888, y en octubre nacieron los primeros cuatro batallones (I-II-III-IV) y la segunda batería de artillería. Los primeros batallones fueron desplegados en los diversos fuertes construidos para fortalecer la colonia de Eritrea. La batería formada con nativos fue numerada como segunda, mientras que la primera batería de artillería estuvo constituida por artilleros procedentes de la metrópoli. Tenía tres secciones de dos piezas cada una para un total de cinco oficiales, 108 artilleros y 85 animales de carga. En 1891 las baterías se dividieron en primera y segunda de Artillería Nativa, formada por cuatro piezas cada una. Cada batería estaba formada por cuatro oficiales, 16 suboficiales y soldados nacionales, 165 askaris y 85 cuadrúpedos. Todos los askaris de la batería, por una cuestión de confianza de los mandos italianos, fueron reclutados entre las tribus sudanesas, feroces adversarios del imperio etíope, con lo que se aseguraban de que las deserciones o traiciones apenas tuvieran lugar. El 11 de noviembre de 1892 los cuatro batallones fueron reconocidos como parte del ejército italiano, aunque la falta de medios financieros y la voluntad política, retrasaron el desarrollo completo del cuerpo, como soñó el general Baldissera, creador de los askaris italianos (Quirico, 2002: 58).

Otros cuatro batallones de infantería fueron creados durante 1895 (el cuarto batallón había sido totalmente destruido durante la desafortunada batalla de Amba Alagi el 7 de diciembre de 1895 siendo reorganizado el 1 de julio de 1896). Cada batallón de askaris estaba compuesto por cuatro compañías; cada compañía se dividió en dos medias compañías, que estaban formadas por 4 buluks asimilables a los pelotones italianos, la única estructura nativa original que se mantuvo. En resumen, la composición total de un batallón era de quince oficiales, 40 suboficiales y soldados metropolitanos y 750 askaris.

Los askaris fueron voluntarios, con edades comprendidas entre los 16 y los 35 años, sometidos a un examen médico y a una larga marcha de 100 km para comprobar sus cualidades sobre el terreno. El contrato tenía una duración aproximada de un año y al final de su servicio se convertirían en parte de una nueva clase social, ex soldados, que quedaban sujetos a las reservas militares en caso de movilización (Milicia Móvil) o personal administrativo nativo de confianza para trabajos de la autoridad colonial. La mayoría de los rangos militares de los askaris fueron los utilizados por las antiguas unidades otomanas llamados «basci-buzuk»: askari: soldado; uakil: soldado de primera clase; muntaz: cabo buluk-basci: sargento; y scium-basci: mariscal2 (Ruggeri, 2003: 25).

En cuanto al equipamiento y uniformidad de los askaris, estaba compuesto por un tarbush (gorra cónica); chaqueta de tela blanca con correajes y cinco botones; los senafilos (pantalones cortos hasta la rodilla); polainas en tela con nueve botones pequeños; y el etagà, una faja de lana de dos metros y medio de largo y cuarenta centímetros de ancho usada como un cinturón, del mismo color de la pluma en el tarbush. Esta fue roja para el primer batallón, azul para el segundo, carmesí para el tercero, negra para el cuarto, «escocés» para el quinto, verde (luego roja-negra) para el sexto, blanca (luego roja-azul claro) para el séptimo y por último, ocre para el octavo. La artillería tenía una banda amarilla con una pluma verde (luego negra), siendo roja-amarilla para los miembros del tren de artillería; los ingenieros una faja y pluma de color carmesí; el servicio médico una pluma blanca; y una azul para la intendencia.

El equipo del soldado nativo era simple y económico: mochila, bolso de cuero, manta de campo y capa azul como la de los Bersaglieri, y el armamento con el que se dotó a los askaris fue el rifle Vetterli mod. 1870 con sable-bayoneta.

Se crearon otras fuerzas nativas en la colonia el 15 de octubre de 1888: dos buluks de Zaptiè (proveniente de la palabra turca cuyo significado es policías) convirtiéndose en los «Carabinieri» nativos, nutrida con los mejores askaris que fueron enviados desde otras unidades como un premio a su buen servicio. Su uso para reunir información y mantener a salvo las aldeas fue un activo valioso para la colonia hasta el final de la misma en 1941 (Ruggeri, 2003: 26).

El 9 de marzo de 1894, se creó la Milicia Móvil, un cuerpo formado por las tropas nativas regulares que habían servido en el ejército colonial italiano. Reuniendo un total de unos 1.500 hombres, divididos en grupos según las diferentes ciudades de la Colonia (Ruggeri, 2003: 30). Más tarde, la Milicia del Ketit fue creada y formada por nativos que no formaban parte de las tropas nativas regulares, ni de las bandas ni de la Milicia Móvil. Se movilizó solo en caso de guerra, como por ejemplo en la campaña de Adowa (1896). Durante la expedición de San Marzano se movilizaron las primeras unidades nativas montadas, comenzando por la «Orda Kayala» formada por dos oficiales, 25 hombres y unos 30 askaris. Más tarde se formó la primera unidad montada de mehari (dromedarios) de exploradores dirigida el por capitán Toselli. El primer escuadrón «Asmara» derivó de este cuerpo y el segundo escuadrón «Keren» se formó en 1890. Los dos escuadrones lucharon valientemente en Agordat y Kassala, pero finalmente fueron disueltos a finales de 1894. Los escuadrones de caballería estaban compuestos por cinco oficiales, 25 suboficiales y 127 askaris. Fueron conocidos como los «Plumas de halcón» o «Penne di Falco» (Ruggeri, 2003: 30). El «Plotone Cammellieri» (pelotón en dromedarios) se creó para el patrullaje de las fronteras, formado por expertos jinetes.

Los askaris eritreos se desplegaron en todos los frentes africanos donde el ejército italiano estaba luchando en la primera mitad del siglo XX. Fueron empleados no sólo en Eritrea, también en Somalia, Libia y Etiopía; contra los derviches, los rebeldes somalíes, los senusitas turcos y libios, y naturalmente, contra su mayor enemigo: el imperio etíope.


Los derviches y la batalla de Agordat

Muhammad Ahmad, un jeque sufí sudanés en la orden de Samaniyya, se declaró mahdi en junio de 1881 y luego dirigió una exitosa campaña militar contra el gobierno turco-egipcio de Sudán. Aunque murió poco después de capturar la capital sudanesa (Jartum) en 1885, el estado mahdista continuó bajo su sucesor, el Khalifa Abdullahi Muhammad al-Ta'aishi hasta 1898, cuando cayó en manos del ejército británico después de la Batalla de Omdurman (Hill, 1967). La primera victoria del ejército italiano tuvo lugar cerca de este pequeño fuerte en la parte noroeste de Eritrea, el 21 de diciembre de 1893 (Ruggeri, 2003: 41; Mantegazza, 1896). La necesidad de los derviches de abrirse camino hacia el mar, obligó al Khalifa, sucesor del mahdi, a proyectar un ataque contra Eritrea. Wad Ahmed Ali, Amir de Gheraref, tenía alrededor de 6.000 derviches armados con rifles Remington, 4.000 armados con lanzas, y 1.500 caballos. Los guerreros eran disciplinados, motivados y veteranos de las guerras contra los abisinios y los egipcios. Se dividían en cuatro Rub (cuerpos) liderados por los emires Abdalla Ibrahim (antiguo coronel del ejército egipcio), Abdel-er Rasul, Ahmed Abdalla Daggasc y Addacher. Las fuerzas italianas, conscientes de los preparativos de los derviches, se concentraron en el fuerte de Agordat, en el área norte de la colonia. En el ala izquierda estaba posicionado el segundo batallón de infantería nativa (757 hombres repartidos en cuatro compañías). La tercera compañía supervisaba el fuerte con la segunda batería de montaña formada por cuatro piezas. Entre el fuerte y el río Barka se encontraba la cuarta compañía, dirigida por el capitán Cortese. Las dos compañías constituían la reserva en una posición central con las bandas de los Barka (252 hombres) y con los escuadrones de caballería autóctona de Asmara (123 hombres) y Keren (101 hombres). En el ala derecha, en una colina, el capitán Giuseppe Galliano condujo un batallón mixto (734 hombres), formado por la primera y tercera compañías del tercer batallón y la primera y tercera compañías del cuarto batallón, con la primera batería de montaña (formada por cuatro piezas). Eran un total de 42 oficiales, 33 metropolitanos y 2.106 soldados nativos, encabezados por el teniente coronel Giuseppe Arimondi, asistido por los capitanes Tommaso Salsa, Cortese y Galliano.

Los derviches cortaron la línea del telégrafo, cruzaron el río Barka y saquearon las aldeas de Algheden y Sebdorat, a tres kilómetros del fuerte, esperando a que cayera la noche. La secuencia posterior puede resumirse de la siguiente manera: a las 12:15, el teniente coronel Arimondi decidió evitar el ataque y ordenó a Cortese y Galliano que se movieran hacia el lado izquierdo de los oponentes. El ala izquierda avanzó a través de las palmeras al lado del río Barka con la segunda y cuarta compañías del segundo batallón.  En reserva quedó la primera compañía del segundo batallón tomando el cerro desocupado, y las tropas de la guarnición del fuerte. A las 12:30, después de una breve parada en el río Damtai, el ala derecha fue atacada en la margen izquierda del río Inchierai y abrió fuego de fusilería, mientras que la artillería del fuerte apoyaba el ataque frontal. Los derviches reaccionaron atacando al batallón «Galliano» con una ventaja numérica de seis a uno, mientras que la caballería derviche intentaba solaparse con el ala derecha.  A las 12:50, los italianos perdieron a cuatro oficiales (el caballo de Galliano también resultó herido), y la presión del enemigo obligó al ala derecha a retirarse detrás del arroyo Damtai. La batería se abandonó después de un último disparo a 50 metros, ya que no había tiempo para recuperarla. Las dos compañías del lado izquierdo se vieron obligadas a retirarse también en desorden.  Sobre la 13:00, Arimondi decidió enviar a las reservas. La primera compañía del segundo batallón y dos escuadrones desmontados, sostuvieron el ala derecha que cruzaba el arroyo Damtai en el segundo intento, recuperando las piezas de artillería.  La tercera compañía del segundo batallón apoyó el ala izquierda, que se había reorganizado. A las  14:20, el despliegue italiano continuó el avance y realizó una conversión a la izquierda, barriendo el campo del enemigo que se batía en retirada.  La metralla de un impacto de artillería italiana cayó cerca de Ahmed Ali, matándolo. Sin el emir de Ghedaref, los derviches comenzaron a dispersarse y a las 17:30 - Il colonnello Cortese con la 1a e 3a compagnia del IIIo battaglione e con 3 compagnie del IVo cessa l'inseguimento, senza essere riuscito ad agganciare i fuggitivi. 17:30, Cortese terminó la persecución, sin lograr capturar a ninguno de los fugitivos. En tres horas, los italianos habían disparado 80.000 cartuchos y 210 disparos de artillería de las baterías del fuerte.  Los derviches dejaron en el campo al Emir Ahmed Ali, mil muertos, miles de heridos, desaparecidos y prisioneros, 73 banderas, 700 fusiles, una ametralladora, varias cotas de malla, la carpa roja capturada al Negus Johannes en Metemma, una trompeta de latón fabricada en Milán y dos dromedarios con cadenas, preparados para esclavizar a la guarnición capturada del fuerte.  Algunos prisioneros dijeron que el despliegue en línea realizado por los italianos sorprendió a los derviches, acostumbrados a los enfrentamientos con los cuadros británicos y luego concentrar el ataque en un solo punto.  Los italianos sufrieron las bajas de tres oficiales muertos y dos heridos, un soldado italiano muerto y otro herido, 104 askaris muertos y 121 heridos.  Arimondi recibió el ascenso a general, Galliano a mayor y una medalla de oro, y también se le otorgan doce nominaciones más a la calidad de caballero, 39 medallas de plata y 42 de bronce, de las que por primera vez, siete se concedieron a askaris.  La batalla se conoció como la «segunda batalla de Agordat» y posteriormente el nombre «Agordat» se le dio a un crucero torpedero.

En 1894 los askaris se utilizaron para ocupar la ciudad sudanesa de Kassala y, por lo tanto, asegurar la frontera norte. El escuadrón Keren estuvo involucrado en un ataque con los jinetes Beggara, perdiendo a su oficial y a 27 askaris (Ruggeri, 2003: 44).


El imperio etíope

El Imperio Etíope tuvo su raíz en el Imperio de Axum, un reino creado por la Reina de Saba y el hijo del Rey Salomón, Menelik I, que gobernó durante siglos sobre las costas árabes del sur. Después de su conversión al cristianismo monofisista, luchó con varios enemigos de la zona, desarrollando un sistema feudal que permitió la organización de un poderoso ejército. La actividad militar fue muy importante en Etiopía y condicionó el crecimiento social: todos podían obtener influencia y poder económico asumiendo la militarización. El prestigio del guerrero provenía de su gallardía, lo que llevaba a que estos aumentaran su riqueza y poder. El ejército etíope estuvo formado por muchos ejércitos, uno por cada territorio y cada jefe, formados por voluntarios y un número muy variable de efectivos. En caso de guerra, se invocaba el Ketit (una llamada a las armas). El Negus (emperador) proporcionaba el suministro durante los primeros meses de la guerra y a partir de entonces el ejército se veía obligado a vivir sobre el terreno, limitándose su capacidad de permanecer demasiado tiempo en un territorio, para evitar el agotamiento de los recursos. El ataque, la rapidez y la velocidad de las maniobras fueron la base de las tácticas etíopes.




La batalla de Amba Alagi

La campaña de 1895-96 contra el Imperio Etíope presentó algunas de las batallas más icónicas protagonizadas por los askaris. En los años anteriores, los askaris ya habían combatido contra su principal enemigo en la campaña por el Tigrè en 1894-1895, en las batallas de Coatit y Senafè en enero de 1895, cuando el segundo batallón bajo el Comandante Hidalgo, el tercer batallón bajo el comandante Galliano y el cuarto batallón del comandante Toselli, agrupados bajo el mando del general Baratieri, derrotaron a los guerreros del Ras Mangascià de Tigrè.

En octubre de 1895, el ejército abisinio completo comenzó a avanzar hacia la colonia de Eritrea un mes después de la proclamación del ketit, ante lo que el gobernador italiano, general Oreste Baratieri, organizó la defensa. El 24 de noviembre de 1895, el cuarto batallón completo, una batería nativa y la banda del Ras Sebgat, junto con algunas bandas menores, fueron enviados por el general Arimondi a Amba Alagi, la puerta de entrada de la colonia por el camino imperial. El comandante Toselli, al mando del cuarto batallón, organizó la defensa de los pasos, pero convencido de que era imposible resistir sin refuerzos, pidió ayuda al general Arimondi, que envió un mensaje de confirmación. El general Baratieri le prohibió a este último avanzar para apoyar a Toselli y le ordenó mantenerse en contacto con el enemigo y en última instancia, retirarse lo más lentamente posible. El comandante Toselli recibió solo el mensaje acerca de los refuerzos pero nunca recibió órdenes del General Baratieri de retirarse. Por una suma de errores, el general Baratieri ordenó más tarde al general Arimondi que avanzara hacia Amba Alagi para esperar la retirada de Toselli. Así que el comandante Toselli estaba convencido de que los refuerzos estaban en camino, mientras que el general Arimondi lo estaba esperando (Quirico, 2002: 151).

Al amanecer del 7 de diciembre de 1895, el despliegue de las fuerzas italianas a lo largo de la ladera sur del Amba fue el siguiente. En el centro, la compañía de Canovetti, protegiendo el paso de Alagi, cerca de la aldea de Atzalà; en la retaguardia el tercer batallón nativo del Capitán Persico, con la batería Angherà.

En reserva, las compañías de Ricci y Bruzzi junto a la centuria de Pagella; las bandas de Degiacc Ali y del Ras Sebhat custodiaban el paso de Falagà; en el oeste, la compañía de Issel y al oeste de la cima, las bandas bajo el jeque Tahla y los de Okulè Kusai. Las tropas bajo el mando de Toselli ascendían a una fuerza de 1.800 hombres y cuatro cañones de montaña. En ese momento, Fiaurari Gebejohù, al frente de una parte de la vanguardia etíope, salió a un reconocimiento mientras todo el ejército etíope iba a rebasar las posiciones italianas. De repente, Gebejohù incumplió sus órdenes y lanzó un ataque frontal con 200 guerreros contra la compañía de Canovetti. Después de una breve refriega, los etíopes se retiraron, pero el ataque ya había involucrado a toda la vanguardia, forzada a luchar. De hecho, una gran columna bajo el mando del Ras Oliè de Ieggiù fue hacia el paso de Falagà y obligó al Ras Sebhat a retirarse, empleando a la compañía de Issel y luego la de Canovetti. A las 9.00 en punto, el comandante Toselli envió a la compañía de Ricci como refuerzo hacia el ala izquierda, que estaba muy presionada; el contraataque tuvo éxito, y los etíopes se vieron obligados a retirarse. Poco después la banda del jeque Tahla y los de Okulè Kusai fueron aplastados por el Ras Alula y el Ras Mangascià, mientras que en el centro, los guerreros del Ras Makonnen de Harar y los jinetes Galla del Ras Michael avanzaron junto con los guerreros del Ras Oilè que detuvieron un contraataque de la compañía de Ricci. Al encontrarse presionado desde tres lados, el comandante Toselli envió a la centuria de Pagella para apoyar a la derecha y defender el Paso de Togorà a través del cual se retiraba el tren y los soldados heridos.

Después de un rato, en el centro y a la derecha, toda la resistencia fue derrotada, así que a las 12.40 horas, el comandante Toselli ordenó la retirada general por escalones hacia el cerro Togorà. La compañía de Bruzzi y la sección de Manfredini defendieron la retirada, pero se vieron abrumados por un nuevo y fuerte ataque de la vanguardia etíope. Mientras tanto, el comandante Toselli, con la última compañía de askaris, estaba en la parte posterior de la columna e intentaba reorganizar la retirada. Los etíopes presionaron y acabaron con la última resistencia de los capitanes Canovetti, Angherà y Persico, que murieron combatiendo. El comandante Toselli logró llegar a la iglesia de Enda Medani Alèm, donde, antes de caer muerto, envió un mensaje final al general Arimondi a través del teniente Bodrero, con la noticia de la derrota.

Los italianos perdieron a 19 oficiales, veinte suboficiales y soldados italianos y 1.500 askaris, además de tres oficiales y 300 askaris heridos, y un oficial tomado prisionero. Por el lado etíope, perdieron alrededor de 3.000 guerreros.

Mientras tanto, en Aderat, las tropas del general Arimondi siguieron esperando la retirada de los askaris del comandante Toselli mientras que el tercer batallón nativo se enfrentaba con los guerreros etíopes que iban llegando; La compañía de Oddone y la tercera compañía del quinto batallón nativo llegaron como refuerzo y lograron asegurar la llegada de los primeros sobrevivientes de Amba Alagi, luchando contra algunos jinetes «galla».

El tercer y quinto batallones nativos y los restos del cuarto batallón se retiraron a Makallè el 8 de diciembre; dos días más tarde llegaron a Edagà Hemus, mientras que el tercer batallón nativo quedó guarneciendo el fuerte de Makallè.

Después de la batalla de Amba Alagi, el cuarto batallón nativo recibió el nombre de «ambessa» (león) y fue reorganizado en julio de 1896 en Kreren.

El ejército etíope comenzó a moverse hacia Adowa y el fuerte de Makallè fue el único puesto ocupado por el ejército italiano en el camino entre Amba Alagi y Adowa (Quirico, 2002: 106). El 7 de enero, el ejército etíope comenzó a atacarlo, rodeándolo y sometiéndolo a un fuerte fuego de artillería. El fuerte fue defendido por el comandante Galliano, un veterano de campañas africanas y su tercer batallón nativo, con la 1ª, 2ª y 4ª compañías del cuarto batallón nativo, la segunda compañía del octavo batallón nativo, una batería nativa, dos secciones de ingenieros y un destacamento de Carabinieri. En total 21 oficiales, 54 italianos, 1.150 askaris, 102 trabajadores y cuatro cañones de montaña, con un alcance máximo de 3.800 metros. Por otro lado, el ejército etíope reunió doce piezas y entre ellos diez Hotchkiss de tiro rápido de fabricación francesa con un alcance de 4.500 metros, por lo tanto fuera del alcance de la artillería italiana, y dos cañones de montaña italianos tomados en Amba Alagi. Estas armas fueron colocadas en baterías en cinco posiciones diferentes. El fuerte podría resistir de todos modos debido a la presencia de una corriente cerca del fuerte, que se utilizó para reabastecer de agua a la guarnición. La corriente fue tomada por los etíopes de Itieghiè Taitù el 8 de diciembre; la situación se agravó porque esto dejó solo dos depósitos de agua llenos para la guarnición. Al día siguiente y por la noche, hubo violentos tiroteos debido al asalto frontal llevado a cabo por los abisinios. Dos días después, los guerreros del Ras Makonnen realizaron un ataque masivo sin éxito, dejando en el suelo alrededor de 1.500 soldados muertos contra apenas cuatro bajas entre los askaris. Debido a estas pérdidas, los etíopes ya no atacaron y decidieron tomar el fuerte mediante un asedio por sed. Finalmente, el 20 de enero, cuando ya se agotó la reserva final de agua, se alcanzó un acuerdo de capitulación: las tropas del comandante Galliano, según el acuerdo alcanzado, fueron escoltados por las tropas de Menelik hasta reunirse con las fuerzas italianas.

El 21 de enero hubo una rendición formal del fuerte con honores militares. El comandante Galliano fue promovido como coronel, a pesar de que nunca estaría completamente satisfecho con esta promoción, ganada con una derrota. Las tropas de Makallè fueron liberadas tras del avance del ejército etíope hacia Adowa a fines de enero.


La batalla de Adowa

El 21 de febrero, el ejército etíope llegó a las inmediaciones de Adowa y acampó, esperando a los movimientos italianos. Mientras tanto, en el campamento principal de Saurià, el cuartel general italiano, comandado por el general Baratieri, celebró un consejo de guerra para decidir los pasos a seguir (Quirico, 2005). Se examinaron tres estrategias posibles: una ofensiva en el corazón de Etiopía que fue descartada inmediatamente debido a los graves problemas de logística que conllevaba; una defensa pasiva, que no fue posible realizar debido a la movilidad del enemigo y la extensión del frente operacional; y finalmente, una maniobra defensiva. Los cuatro comandantes de Brigada, los generales Arimondi, Dabormida, Albertone y Ellena, subestimando al enemigo, apoyaron la idea de un avance, dado que recibieron noticias de problemas en el ejército etíope y desorden entre sus filas. El general Baratieri, presionado por el gobierno de Roma en manos del presidente Crispi, sugirió una retirada temporal para aumentar el tamaño del ejército con los refuerzos recién llegados, pero no pudo imponer su decisión a los demás generales. Las órdenes operativas se emitieron el 29 de febrero. Las tropas, que sumaban cuatro brigadas, se dividieron en cuatro columnas, con un total de 551 oficiales, 7.823 soldados de infantería italianos (en su mayoría los soldados rasos enviados por los regimientos metropolitanos para servir en África, elegidos entre los peores reclutas, que aún no se habían aclimatado por completo a las condiciones de Abisinia), 1.520 artilleros, 6.790 askaris y guerreros divididos en bandas, y 400 askaris de artillería.

Entre las unidades nativas, combatieron las siguientes: En la Brigata Indigeni (Brigada nativa): 1 °, 4 °, 7 ° y 8 ° batallones; Bandas de Okulè Kusai y artillería nativa. Entre las otras brigadas estaban el Milizia Mobile, el Milizia Ketit de Asmara, el tercer batallón y la primera compañía del quinto batallón. El quinto batallón fue formado en la retaguardia de la colonia para eliminar a los rebeldes.

El ejército etíope disponía de una fuerza de alrededor de 110.000 rifles, divididos en varios ejércitos locales y levas, dirigidos por los Ras más importantes del Imperio, como Mangascià, Michael, Makonnen, y todos ellos comandados por el propio Menelik II. Las tropas italianas comenzaron a moverse a las 21.30 del 29 de febrero hacia un puesto entre el Rebbi Arienni y el cerro Erarà, llamado erróneamente Kidanè Meret. La columna de la izquierda, durante la marcha nocturna, debido al uso de un simple mapa boceto de la zona, con una cartografía inexacta y denominaciones erróneas, en lugar de avanzar una al lado de la otra, terminó a la cabeza de las columnas centrales y de reserva, y llegaron a la colina de Erarà antes de que las otras columnas alcanzaran la colina de Rebbi Arienni y fueran más lejos, hasta el pueblo de Adi Becci. Al amanecer del 1 de marzo, el general Albertone, comandante de la Brigata Indigeni, entendió la situación viendo la montaña Semaiata a su izquierda como único punto de referencia y con su vanguardia demasiado adelantada, en la verdadera colina Kidanè Meret, que domina el valle de Adowa y estaba mucho más allá de la línea Escisù-Rebbì Arienni-Raiò, a la que supuestamente debían llegar todas las brigadas. Menelik fue informado de la presencia del enemigo a las 4.00. De repente, la primera patrulla de askaris entró en el área de Adowa y los combates posteriores se volvieron violentos de inmediato y duraron desde las 6.00 hasta las 8.00. La vanguardia fue completamente barrida. Mientras tanto, el general Albertone desplegó sus batallones y baterías a lo largo de ambas a la espera de la llegada de los guerreros etíopes, con la esperanza de recibir refuerzos desde su lado derecho. Las baterías italianas resistieron bien y lograron repeler varios ataques, hasta el punto de que Menelik estuvo tentado de ordenar la retirada, pero Iteghiè Taitù, su esposa, logró restaurar la moral en su esposo y lanzó a sus propias tropas al ataque, rodeando y haciendo huir a los restos de la Brigata Indigeni. El general Albertone fue hecho prisionero. Mientras tanto, las baterías italianas fueron las últimas en caer sobre el Sendedò y todos los hombres murieron en sus puestos.

La columna derecha, comandada por el general Dabormida, había ocupado la colina Rebbi Arienni y recibió órdenes de avanzar hacia el oeste para apoyar a la Brigada de Albertone pero, debido a algunos malentendidos sobre los nombres de las colinas y la inexactitud de los mapas, se encontró en el valle Mariam Shoaitù, al final del cual había un gran campamento etíope. La columna estaba completamente aislada en la profundidad del valle y se desplegó a lo largo de este y en las montañas circundantes, luchando ferozmente. A primera hora de la tarde, la brigada incluso contraatacó y ganó terreno, pero las oleadas de guerreros no dejaron de repetirse. Se dieron órdenes de retirarse y se desplegaron unidades para organizar una retaguardia, que entretuvo al enemigo durante el resto del día hasta que fue aniquilada. La retirada fue una masacre. La brigada fue presionada en los flancos y en la retaguardia por enormes oleadas de etíopes. Los últimos restos de la Brigada se retiraron en la noche con muchas bajas, entre ellas la del general Dabormida.

La columna central, dirigida por el General Baratieri, operando desde Rebbi Arienni y la montaña Esciashò, se desplegó para resistir los ataques etíopes, pero su frente no estaba orientado a la amenaza real que se aproximaba. Pronto los guerreros etíopes que perseguían los restos de Brigata Indigeni llegaron al flanco izquierdo de la brigada del general Baratieri, sorprendiendo a las unidades italianas. Las unidades de reserva se desplegaron una a una para cubrir las amenazas que llegaban de todos lados pero no tuvieron éxito. Compañías y batallones enteros resistieron al enemigo hasta la aniquilación total, como los batallones metropolitanos 2º, 9º y 16º, la tercera compañía Alpini, el quinto regimiento y el tercer batallón nativo liderado por el coronel Galliano, que no tardó en ser aplastado. La resistencia de algunas unidades de Alpini e italianas, hicieron posible la retirada de los restos de las brigadas de Arimondi y Ellena, que con el general Baratieri a la cabeza, volvieron a Saurià. Al mediodía la resistencia había terminado. Los italianos contaron entre sus bajas a 289 oficiales, cerca de 4.300 italianos y 2.000 askaris; alrededor de 500 heridos y 1.900 prisioneros, entre ellos 800 askaris, quienes fueron tomados prisioneros y pagaron por alta traición con la amputación de la mano derecha y el pie izquierdo. Los supervivientes ascendieron a unos 258 oficiales, 4.666 italianos y alrededor de 4.000 askaris. En total, las pérdidas fueron alrededor del 53 por ciento de la fuerza desplegada. Las pérdidas etíopes fueron de aproximadamente 7.000 muertos y 10.000 heridos (Ruggeri, 2003: 64). La batalla de Adowa o Abba Garima fue una de las luchas coloniales más grandes y sanguinarias del siglo XIX. El etíope lo llamó «la batalla de leones sobre leones». En Italia, la batalla tuvo serias repercusiones que causaron la caída del gobierno de Crispi, varios disturbios y el bloqueo del desarrollo colonial. Después de la batalla, Menelik decidió no invadir Eritrea, pensando que era mucho mejor tener vecinos débiles que un poder colonial en busca de venganza, pero también parece que el ejército etíope sufrió graves pérdidas y problemas logísticos de peso. El general Baratieri, que en su primer informe acusó de cobardía a sus hombres, perdió su mando ante el general Baldissera y se sometió a la corte marcial. El tribunal ni siquiera lo condenó para evitar la sentencia del gobierno y simplemente, se le retiró del ejército. El general Baldissera reorganizó las tropas en defensa de la colonia. El comandante Salsa, héroe de Agordat, fue enviado a discutir la paz, y las compañías de ingenieros fueron enviadas a enterrar los cuerpos de los caídos. El 26 de octubre de 1896 se firmó el tratado de paz en Addis Abeba, con el reconocimiento del Imperio Etíope por Italia y el establecimiento de las fronteras. La venganza italiana no llegó hasta la invasión en 1935 (Madueño, 2015).


Conclusiones

El cuerpo de askari resultó ser la herramienta adecuada y más útil para un país militar y financieramente débil como Italia en las difíciles campañas en el extranjero. Económicos, fiables y con una gran moral cuando estaban bien dirigidos, los askaris demostraron ser los soldados perfectos en África, luchando contra enemigos que ya habían derrotado a los ejércitos europeos, como los derviches y el Imperio de Etiopía, que resultó ser un escollo demasiado difícil de romper para el ambicioso pero aún desorganizado Reino de Italia. Mostraron sus habilidades desde el comienzo de su historia y se convirtieron en una parte orgullosa del ejército italiano hasta el final del África Oriental en 1941.

















Bibliografía y fuentes

Campari, Marco, Ascari, African Battles of the Italian Army 1890-1895. Milano, Acies

Edizioni, 2012.

Campari, Marco, Adowa, End of an African Dream. Milano, Acies Edizioni, 2015.

Leslei Hill, Richard, A biographicas dictionary of the Sudan. Library of African Study Series,

Routledge, 1967.

Madueño Álvarez, Miguel, «La batalla de Adua (1896)», Historia Militar Revista Digital,

ISSN 2254-3619, 2015,

Mantegazza, Vico, La guerra in Africa, Le Monnier, 1896.

McLachlan, S. (2011), Armies of the Adowa Campaign 1896. London: Osprey Publishing.

Quirico, Domenico, Squadrone Bianco, Storia delle truppe coloniali italiane. Le Scie

Mondadori, 2002.

Adua. Mondadori, 2005

Ruggeri, Raffaele, Le Guerre coloniali italiane, 1885-1900. EMI Serie Historica, núm. 4,

2003.


Fuentes de internet:

http://www.soldatinionline.it

http://www.britishbattles.com

http://www.zum.de/whkmla/región/eastafrica/eritrea18821918.html

http://www.arsmilitaris.org/pubblicazioni/dervisci.pdf



























www.guerracolonial.es

1 Término de origen turco para señalar un soldado de raza árabe.

2 El rango de mariscal en el Regio Esercito, es el inmediatamente superior al de sargento.